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LAS MONTAÑAS DE LA LUNA. Manuel Villar Raso
13/10/2008 23:05:35

Título: Las Montañas de la Luna


Autor: Manuel Villar Raso


Editorial: Alhulia


Págs: 197


Precio: 14 €


 


Tengo que confesar que, en un principio, este libro no me llamaba en absoluto la atención. Usualmente me oriento a otro tipo de literatura, casi siempre narrativa ambientada en épocas pretéritas. Pero al leer la breve biografía del autor hubo un par de detalles que me hicieron cambiar la impresión inicial:


            -Extenso y reconocido vagaje como escritor sobre temáticas muy diferentes, desde política nacional a biografías, pasando por una gran experiencia sobre África.


            -Profesor soriano de literatura norteamericana afincado en … Granada.


Así pues, me embarqué en la lectura de Las Montañas de la Luna. Y me alegro de haber tomado esa decisión.


            El autor ha fragmentado su texto en una serie de capítulos que asemejan a relatos cortos, de fácil lectura. El trasfondo abarca con maestría diversos aspectos de la realidad social actual, pasando por la tragedia de los flujos migratorios desde África a Europa, el 11-M, las sórdidas zonas asiáticas vinculadas al turismo sexual, etc.


            El hilo conductor de la trama es la evolución del personaje central desde que escapa, siendo un niño, de su Soria natal y de su destino como seminarista hasta llegar a ser un reconocido escritor. Durante su periplo descubre el amor, el sexo, su capacidad para escribir, la tragedia en diversas fases, la paternidad, la soledad, la injusticia social, su crecimiento interior, a la vez que navega por un océano de sentimientos. En su devenir aparecerán actores secundarios, de los cuales sin duda cabe destacar a sus hijos y muy especialmente a su mujer.


            Del desarrollo en sí de la trama hay que hacer especial mención a los capítulos dedicados a los emigrantes africanos que se dejan el alma y la vida para llegar a Europa, de una emotividad desgarradora y brillantez desbordante. El resto del texto transmite con frescura un sinfín de sensibilidades, sobre todo los tramos finales del mismo, aunque sin alcanzar el espléndido nivel de la parte africana de la novela.


            Si busca una lectura sencilla en la estructura y que transmita una enorme variedad de emociones, déle una oportunidad a Las Montañas de la Luna.


Carlos Javier Navarro Pérez


 



 

TOKIO CANCELADO. Rana Dasgupta
06/10/2008 22:02:01

Título: Tokio Cancelado


Autor: Rana Dasgupta


Editorial: Almuzara


Págs: 459


Precio: 18€


 


            La primera novela de Rana Dasgupta, escritor inglés con parentesco hindú, es un ejercicio de creatividad desbordante. El autor nos instala cómodamente en una terminal de un moderno aeropuerto, en el cual por causas meteorológicas amén de otras circunstancias coadyuvantes, deben pernoctar un grupo de pasajeros que se han quedado sin vuelo y sin otro sitio para dormir. Ante la extraña situación que abordan, deciden que cada uno contará a los demás un cuento para pasar la noche de la mejor manera posible. Este es el pretexto que usa Dasgupta para presentarnos trece relatos cortos –unos más y otros menos, el más largo de unas cincuenta y cinco páginas, los más cortos de unas diez o veinte, aproximadamente- que nada tienen que ver entre sí. En realidad, se nos expone una versión moderna de las reuniones de antaño para contar cuentos.


            Éstos tienen un ritmo bastante dinámico y fácil de seguir, aunque no se pueda decir lo mismo de la trama en todos los casos. Y es que en los relatos, los hechos se suceden de manera habitual hasta que la surrealidad hace acto de presencia, se llega a un momento “cénit” en el cual se provoca una mutación, una metamorfósis de alguno o varios de los personajes, en un intento de adaptación al entorno. Así, podremos ver cómo una persona se transforma en tienda, o cómo en otro ejemplo el protagonista vomita un pájaro que sale de su interior, o a otro personaje que tiene el don de poder reciclar los sueños.


            En mi opinión, el autor nos propone tratar de reencontrar nuestra capacidad de fabular, innata en la infancia, y perdida en muchos casos al hacernos adultos en un mundo que concede escaso espacio y valor a la imaginación. Pero lo hace adaptando los cuentos a un público adulto, con una enorme profusión de detalle, con situaciones de plena actualidad y una grandiosa diversidad tanto temática como de ambientación.


            Resumiendo, este es un libro para un lector un tanto específico. Si el lector lo que busca es que todo cuadre y encaje en la trama y tiene poco margen para la fantasía o las situaciones que se saltan la lógica, encontrará otras lecturas más acordes en otros muchos casos. Si por el contrario quiere darle una oportunidad a un tipo de libro diferente y que requiera un mayor esfuerzo mental, se encontrará una lectura que no le dejará indiferente.


Carlos Javier Navarro Pérez


EL TEOREMA DE ALMODÓVAR. Antoni Casas Ros
06/10/2008 22:01:10

Título: El teorema de Almodóvar


Autor: Antoni Casas Ros


Editorial: Seix Barral


Págs: 141


Precio: 16,50 €


 


El destino me ha hecho el regalo de matarme muy pronto para que comience a vivir. Matado en mi carne, matado en mi rostro, pero no en mi «alma»” (p. 78).


Antoni Casas Ros, es supuestamente un matemático poseedor de una mente brillante que con veinte años, y tras leer su tesina sufre un accidente de tráfico al cruzársele un ciervo en la carretera. El resultado: su novia muerta, su rostro desfigurado hasta lo horrendo, su apartamiento voluntario del mundo, y su vuelta a él de la mano de un transexual que no está operado, de Pedro Almodóvar, que quiere rodar una película sobre su vida, y de un ciervo (quizá el que provocó el accidente) que tras quince años bien pudiera haber dado con el paradero de aquel cuya vida marcó/muerte civil provocó, y que termina viviendo en el apartamento del propio Antoni, y al que sacan a pastar a un parque como si de un perrito faldero se tratara, ante el pasmo de una pareja de carabinieri.  


Esto que le cuento son dos cosas a la vez: la supuesta vida del autor de la novela, de quien se desconoce si es una persona física, si detrás de él se esconde el escritor Vila Matas, o si en realidad es un montaje publicitario, y la propia novela, adscrita según dicen los entendidos a lo que comúnmente se ha dado en llamar “autoficción”, o en este caso, el voluntario y perseguido batiburrillo resultante de mezclar la propia biografía con la ficción: “En ese momento comprendo que nunca aceptaré que me entrevisten, con rostro o sin él. Toda mi esencia está en este libro. No tengo historia personal que contar. No hay nada que decir acerca de Antoni Casas Ros” (p. 123). Lo cierto es que del autor no existe más que una fotografía (en la que por supuesto no se muestra su rostro), y que afincado/autoconfinado actualmente en Roma (en la novela dice que irá a vivir a casa de una amiga de su madre que estará fuera un año), nadie de la editorial lo ha visto. Un monumental malentendido que mantiene al lector con un hemisferio en la lectura mientras con el otro se pregunta qué habrá de real/irreal en lo que dice allí, y le “invita” a no olvidarse del libro.


Si en un autodefinido encuentra: “contradicción, también caos,  además de piezas de puzzle desordenadas sobre la mesa, efectos estos quizá buscados por el novelista/sujeto de lo vivido”, sin duda la solución que busca es “El teorema de Almodóvar”.


De todos los anteriores compuestos quizá la contradicción sea el único al que el lector le encuentra explicación o razón de ser: Antoni se aparta voluntariamente del mundo a sabiendas de que la identidad se busca a través de la imagen, y él no puede tenerla. Se lame sus heridas en la soledad en la que vive. Pero a la vez le puede el orgullo de saberse diferente, único entre los demás, un ejemplar con una ramificación taxonómica propia que no está dispuesto a solventar su aislamiento ni siquiera con la cirugía: “Me da miedo convertirme en un ser normal” (p. 117). Odia al mundo, pero se preocupa de su encarnizada maquinaria alimentada de maldad “Me parecería más natural volver al canibalismo, al arco, a la espada, mejor que refrendar con mi silencio las guerras actuales, que se dicen limpias” (p. 93).


Hasta ahí todo bien. Lo duro viene cuando el autor/narrador/protagonista de esta novela, cada uno de cuyos capítulos se titulan a partir de citas de Newton, se empeña en alternar zonas “literarias y legibles” con un afán matemático desmedido mediante el cual pretende expresarlo todo en forma de ecuación (DRAE:  igualdad que contiene una o más incógnitas) o mediante un teorema (DRAE: Proposición demostrable lógicamente partiendo de axiomas o de otros teoremas ya demostrados, mediante reglas de inferencia aceptadas). 


Esto no es un ataque a la obra, una ridiculización, ni nada que se le parezca, (el lector interesado puede consultar las páginas 25, 26, 49, 53, 68, 72), sino más bien la queja de  un lector (no niego que anaritmético, o analfabeto matemático y ello más por malos maestros que por voluntad propia, y también quizá demasiado pedestre para determinadas lecturas con un mayor calado simbólico), la queja digo, de un lector que por momentos ha tenido que echar mano de sus reservas de paciencia para no abandonar la lectura, fatigosa y ralentizada en ocasiones por una prosa que resulta un arcano perfectamente asequible al autor, pero no al lector (“El escritor es un fugitivo que sueña con que le atrapen”, p. 59)


La novela/biografía que alterna el narrador protagonista y la segunda persona se vuelve por suerte más luminosa, ligera, literaria (o biográfica) a partir  tal vez de la mitad. Bien podría tratarse de la serie de Fibonacci trasladada a la vida: “Piensa que la serie la forma la suma de los dos números anteriores y va creciendo así: uno, dos, tres, cinco, ocho, trece, veintiuno…”(p. 110). Almodóvar quiere hacer una película sobre la vida de Antoni Casas Ros. Almodóvar  le paga a Lisa (el transexual que se dedica a la prostitución) para que se vaya con Antoni Casas Ros. Lisa rompe el aislamiento de éste  cuando lo sodomiza y le hace descubrir una nueva dimensión de su propio cuerpo y del placer.


¿Y esta serie de Fibonacci es infinita o termina en el ciervo? Pregunten a Ramanujan “el Ché de las matemáticas”.  Esto efectivamente no es más que un chiste malo con el que señalar que algunas pinceladas, aunque mínimas, de humor vienen a rebajar la tensión narrativa de esta novela que se puede calificar de cualquier cosa menos de superficial: “La superficie carece de profundidad”, no lo olvide. Es el título de un capítulo. Un capítulo de este diario, “De pronto pienso en la angustia que me causa ya el hecho de haber casi terminado el libro” (p. 136). Diario de irrealidades y realismo desbordante “Un escritor publicado y que tenga cierto éxito llegará fácilmente a ganar mil quinientos euros al mes” (p. 138). Puede que sí, pero Antoni tendrá que esperar a la próxima novela “Crónicas de la última revolución”, que en la página 137 el autor, verdadero protagonista, o lo que sea, espera tener empezada dos meses después de entregado este sueño a la editorial: “He tenido el extraño sueño de que convertía mi libro en una ecuación. Esta noche lo he visto claramente. Se titulaba «El teorema de Almodóvar».  


El teorema de Almodóvar es un libro, pero también un teorema. Sólo espero no (haberme liado/haberlos liado) + haberlos aburrido = reseña a medio leer. Si llegó hasta aquí, la incógnita está despejada.


José Cruz Cabrerizo


EL DUEÑO DE SU HISTORIA. Alejandro Pedregosa
30/09/2008 10:03:46

Título: El dueño de su historia


Autor: Alejandro Pedregosa


Editorial: Point de lunettes


Págs: 214


Precio: 16 €


 


Dicen que uno no se muere del todo hasta que hayan desaparecido todas las personas que lo recuerdan a uno. Dicen que la mejor manera de evitar que se vuelvan a cometer los mismos errores que en el pasado en conociéndolos. Dicen que en los últimos años todas las novelas que se escriben en España, para que tengan éxito, tienen que relacionarse con la Guerra Civil, para que después se pueda rodar una película. Se dicen tantas cosas...


Esto que se dice, como todo en la vida de los seres humanos, es ciertamente relativo, matizable. Porque hay una parte de verdad en cada una de ellas y una parte de exageración: no sólo en el recuerdo de la gente podemos seguir viviendo; por más que conozcamos errores del pasado, los hombres seguimos empeñados en tropezar una y otra vez con las mismas piedras; nunca estará todo dicho sobre un tema, sobre una tragedia, que salpicó cientos de miles de vidas anónimas, vidas y tragedias que merecen ser contadas, para que se recuerden, para que no se repitan.


Este es el caso de El dueño de su historia, del escritor granadino Alejandro Pedregosa. No asistimos a las grandes batallas, a los grandes acontecimientos que conformaron el mapa de nuestra Guerra Civil, sino a una actuación de secundarios, gente de provincia que ven afectada su cotidianidad no sólo durante el conflicto, sino antes y después de este, y durante demasiados años.


Es la historia de Lauro, hijo de una familia republicana que servía de excepción a un pueblo que moriría bajo las aguas de un pantano, un individuo que participa en la clandestinidad en la oposición al dictador, pero que es perseguido hasta su ancianidad por la alargada sombra de uno de tantos señoritos de pueblo que prosperaron durante la dictadura: don Juan Pisón. Es la historia de Lauro, el desahogo de un hombre que sufre el avance de una enfermedad terrible, el Alzhéimer, que le va privando del tesoro de sus recuerdos. Es el relato de uno de tantos desarraigos de los que hubo en esa etapa oscura de nuestra historia colectiva.


La estructura circular del relato (empieza y acaba con Julio, el hijo del tabernero del pueblo donde vive Lauro), las acotaciones mientras escribe Lauro (que nos informan sobre el estado de su salud), la prosa elegante y esmerada, las acertadísimas descripciones... nos sirven de indicios sobre el arte del autor en el manejo de las herramientas del oficio.


Y la política. Uno de los puntos que más me ha llamado la atención y más me ha gustado de la novela es el sentido político con el que está escrito, la mirada a través de Lauro, una mirada lúcida, lejos de cualquier fanatismo, una mirada que no es opacada por ninguna venda de ningún color, de ningún partido. A través de las palabras de Lauro podemos nosotros mismos reflexionar sobre un tiempo que aún sigue siendo visto como mitológico, mágico, perfecto, los años de la transición, unos años que deberán ser juzgados, pues como dice Lauro:


"¿Quién juzgará los atropellos de tantos años? ¿Cómo se recompensa el sufrimiento de las víctimas? ¿Cómo es posible que hoy día su padre y yo estemos en un mismo nivel legal de inocencia?" (página 168).


A pesar de la negativa de algunos a recordar el pasado, Alejandro Pedregosa nos insta a que sigamos manteniendo viva en nuestro recuerdo la memoria de un tiempo, las historias de mucha gente, de alguna parte de todas nuestras familias, porque:


"si esta historia no perdura en la memoria de alguien, tu padre y los que trabajaron con él por matar mis sueños habrán ganado definitivamente la partida" (página 176).


Todos somos (o deberíamos ser) los dueños de cada una de nuestras historias; todos deberíamos tener la ocasión a lo largo de nuestra vida de poder contarlas.


 Raúl Rubio Millares



 

2666. Roberto Bolaño
24/09/2008 19:51:54

Título: 2666


Autor: Roberto Bolaño


Editorial: Anagrama


Páginas: 1128


Precio: 20€


 


Hace tres años y dos meses, una calurosa mañana de julio, me decidí a coger de la estantería de la biblioteca del pueblo donde vivía una novela enorme (me refiero, en este momento, a su volumen físico) editada por Anagrama, de un escritor chileno del que no sabía nada y cuyo título en forma de cifra me hacía evocar el Apocalipsis.


Había leído un par de reseñas de 2666, había visto un par de recomendaciones en la revista que regalan en El Corte Inglés, recomendaciones de famosos del momento que se ven sometidos al típico interrogatorio de libro-película-cd, etcétera. Pero lo que acabó de convencerme para que la agarrara y la leyera fue la contraposición que hacía un tal Vila-Matas (que después supe mejor quién era) entre la obra de Bolaño y la Rayuela de Cortázar. Es decir, tomé el libro para saber quién era ese escritorzuelo que, según Vila-Matas, había dado un carpetazo definitivo a mi Biblia. Es decir, mi ánimo contra el libro no podía ser peor. Tres días después ya era un incondicional de Roberto Bolaño.


2666 supuso un orgasmo literario para mí. Con el tiempo, entendí que la alusión a Cortázar y Rayuela no era más que mero marketing, pues ni Bolaño pretendía oponerse a Cortázar ni 2666 tiene que situarse frente a Rayuela. Son dos grandes obras, dos impresionantes milagros.


Las 1.119 páginas que componen la novela de Bolaño son un auténtico alegato a favor de la literatura y de la vida, o de la vida y de la literatura, porque para él, como se encargó de demostrar a través de toda su obra, son las dos caras de una misma moneda: el escritor.


Dividida en cinco partes (la Parte de los críticos, la Parte de Amalfitano, la Parte de Fate, la Parte de los crímenes y la Parte de Archimboldi), la novela presenta un sumo protagonista común: la violencia. Queramos o no, seguimos muy cerca de ese animal que fuimos, que seguimos siendo, y que sólo con la provocación de un taxista paquistaní sale a la superficie de nuestro ser, aunque seamos dos reputados filólogos, dos intelectuales.


Cada una de las partes presenta una forma de narrar distinta, un tono diferente. Se pueden leer por separado (el crítico Ignacio Echevarría explica en una nota final que el propósito de Bolaño antes de morir era editarla así, para que su venta fuera más sencilla), pero juntas, con ese inquietante título en forma de cifra, forman un conjunto impresionante, espeluznante; porque además, si se lee como un todo, se pueden descubrir múltiples permeabilidades que le dan sentido y unidad al conjunto.


Maestro a la hora de crear personajes, contumaz contador de historias, 2666 hace un repaso por la historia del siglo XX a través de un personaje, el escritor Hans Reiter, quien utiliza el pseudónimo de Benno von Archimboldi, y a través de una ciudad, Santa Teresa, trasunto de la mexicana ciudad fronteriza de Ciudad Juárez, famosa por los crímenes de mujeres que año tras año, desde principios de los noventa, se vienen cometiendo allí y que siguen, en su gran mayoría, sin resolverse.


Pero hay más, hay mucho más encerrado en cada uno de los párrafos de esta obra, párrafos que como peces-globo se hinchan para cargarse de significados, y que con sus afiladas púas señalan, no sólo al resto de la obra del chileno, sino al resto de la literatura que se ha escrito, esa literatura que tanto amaba y que tan bien conocía, sin necesidad de haber asistido a una prestigiosa universidad, porque su universidad fueron sus ojos, y sus aulas las páginas de las grandes obras (y de las que no lo eran también) que tanto placer le otorgaron.


Murió Bolaño, nació su leyenda. 2666 supuso su colofón póstumo, su último regalo a los hombres (me niego a catalogar El secreto del mal como algo más que un conjunto de borradores). Les invito a adentrarse en un universo peligroso, fascinante, conmovedor. Corren el peligro de no querer volver, pero el viaje merece la pena. Os lo aseguro.



Raúl Rubio Millares




INSTRUCCIONES PARA SALVAR EL MUNDO. Rosa Montero
17/09/2008 12:45:04

Título: Instrucciones para salvar el mundo


Autora: Rosa Montero


Editorial: Alfaguara


Págs: 320


Precio: 19,50 €


 


Compramos manuales para aprender a hacer muebles de salón con madera reciclada, para saber como cuidar del jardín que algún día tendremos o para, simplemente, aprender a freír un huevo. Y es que en el mercado, hoy en día, hay libros que nos enseñan a hacer infinidad de cosas útiles (o inútiles, según se mire), eso ha quedado claro. Pero, ¿qué pasa si lo que nos falta por conocer no es sólo una cosita más o menos insignificante? ¿Y si lo que falla es todo en nuestras vidas? Tal vez la respuesta la encontremos en “Instrucciones para salvar el mundo”, la última novela, de tan sugerente nombre, de la escritora Rosa Montero.


Matías es un taxista que no puede soportar la idea de que su mujer, Rita, esté muerta; Daniel es un médico de “urgencias” que, incapaz de acabar con su relación con su mujer, Marina, prefiere la vida virtual a la real; Cerebro es una vieja científica malograda que ahoga sus penas en alcohol, y Fatma, una joven prostituta africana con un terrible pasado y un oscuro presente. Todos viven en mundos muy diferentes dentro de Madrid, y casi sin saber como, no tardarán en ver como sus vidas se cruzan.


La narradora de esta historia (imposible no pensar en una mujer) de caminos que se entrelazan, ese ser externo que se sitúa tan cerca y a la vez tan lejos de la acción, que admite su presencia casi al final de este libro y declara que le gustan las estructuras circulares en su escritura, es un Dios bondadoso que todo sabe de sus personajes. Los ha visto crecer, caminar por las sinuosas sendas de la vida, equivocarse y, a veces, caer en el más profundo pozo, el de la desidia. Se nota en su forma de contarnos las andanzas de sus actores que les tiene a todos y a cada uno de ellos un enorme cariño, incluso a aquéllos que no se lo merecen. Porque, al fin y al cabo, son todos sus criaturas, y casi ninguna madre es capaz de detestar a un hijo por muy malvado que éste pueda llegar a ser y ella lo reconozca.


Y no puede ser otra cosa que un Dios este ser omnipresente, omnisciente y puede que omnipotente, pues también el futuro de todos conoce y nos desvela cuando cree oportuno. Además, tenemos constancia de su enorme sabiduría, la misma que deja caer en forma de preciosas gotas que salpican la prosa, invitando a la reflexión; o como esas teorías físicas formuladas por científicos idealistas, que nos hablan del orden y del desorden del mundo, de la conexión que entre los seres humanos existe, todo ello para hacernos pensar un poco más, quizá para hacernos valorar lo que todos y cada uno de los lectores tenemos, todas esas pequeñas y grandes cosas a las que no les damos valor, y que, sin embargo, nos hacen afortunados.


Eso, precisamente, les pasa a Matías, Daniel y Cerebro: que no saben lo que tienen, lo que todavía pueden dar, lo maravillosa que es la vida a pesar de todo lo malo que pueda ocurrir. Están sumidos en el desgano, en el desasosiego, anclados, a veces, en un pasado que les parece mejor. Necesitan buscar culpables para aligerar su carga, y no se dan cuenta de que en sus propias manos está mejorar su situación.


Sin embargo, Fatma, la guapa africana, la misma que tiene y ha tenido una vida tan terriblemente cruel, salpicada de tan horribles experiencias, se aferra a la existencia misma con un inusitado optimismo. Porque ella, que tanto ha pasado, sabe que el simple hecho de estar viva ya es una suerte.


No sé si aún estamos a tiempo de salvar el mundo que conocemos, ése que cambia de forma tan aceleradamente por nuestra culpa, la del ser humano. Quizá sea un proyecto demasiado ambicioso para llevarse a cabo por una sola persona, o un grupo reducido de seres humanos. Sin embargo,  el mundo de cada uno, esa pequeña parcela de realidad que nos rodea, ése sí que se puede enmendar. Para ello, tan sólo tenemos que buscar las instrucciones en nuestro interior. Intentarlo, aunque sólo sea eso, merece la pena. Leer este libro y disfrutarlo, también.



Cristina Monteoliva 



DANIELA. Sonia Ruíz
26/08/2008 15:57:56

Título: Daniela


Autora: Sonia Ruiz


Editorial: Maghenta


Págs: 224


Precio: 15 €


 


Mucho han cambiado las familias en los últimos tiempos, sobretodo en el tamaño. Las grandes familias son cada vez más escasas y lo más usual es que los padres, por un motivo u otro, sólo tengan uno o dos hijos. Dentro de este nuevo contexto familiar, son cada vez más los casos, también, de personas que desearían, movidas por cierta nostalgia, tener más parientes directos. Éste, sin duda, no es el caso de Daniela, la protagonista de la novela homónima de la escritora granadina Sonia Ruiz, y que la editorial Maghenta nos ofrece ahora.


Podría decirse, básicamente, que ésta es la historia de Daniela y su estrafalaria familia, de sus aventuras y desventuras a lo largo de aproximadamente un año.


Daniela, esa joven estudiante de Farmacia granadina, no se explica qué es lo que ha hecho para merecer esa familia (tal y como indica en la portada de este libro) que le ha tocado. Como si el lector fuera su confesor, o un amigo muy cercano, Daniela le relata cada uno de esos fastidiosos capítulos familiares que le hacen reafirmarse en su eterna queja. Y es que razones no le faltan a la muchacha para estar continuamente renegando de sus allegados: con unas hermanas tan tacañas y liantas, un hermano tan pasota, una abuela tan inaguantable y un novio tan caradura, ¿qué otra cosa se puede hacer?


Sonia Ruiz consigue, con su estilo alegre y fresco, arrancar la sonrisa del lector a cada paso de ésta su novela. Y es que en la familia Torres lo absurdo es algo más que cotidiano, lo que empieza bien tiene que acabar mal a la fuerza, no hay día en el que algo salga como debería salir. Las fiestas son un infierno; las vacaciones, insufribles; la convivencia diaria, un despropósito. Esta es la familia que nadie quiere tener, pero de la que todo el mundo quiere conocer sus aventuras. Porque aquí todo es hilarante y, a la vez, tremendamente original.


La protagonista, esa Daniela universitaria, despertará la ternura de todo el que la conozca. Un tanto ingenua, soñadora y confiada, Daniela se esfuerza por no caer una y otra vez en las trampas que sus familiares le ponen día tras día. Pero Daniela también tiene su carácter, y a menudo todo nos parecerá indicar que la pobre no se da cuenta de lo mucho que se asemeja a los que la rodean, y que en su mano está evitar, en cierta medida, muchas de esas situaciones que la incomodan.


El gran elenco de brillantes actores secundarios, como ya indicábamos antes, lo completan el resto de miembros de su familia: Claudia (la hermana mayor que cambia de novio como de vestido), Beatriz (la más empollona), Ernesto (el hermano más apático), la madre de Daniela (divorciada desde hace años), Arturo (el novio de Daniela) y la abuela (noventa años y todavía dando guerra). A éstos se sumarán otros que aparecerán en cada uno de los capítulos, tan variopintos como ese novio de Claudia que no sabe ni donde tiene la cabeza, aquel contable metido a carpintero o esas odiosas hermanas con las que Daniela lleva compitiendo, sin éxito, desde la más tierna infancia.


Amenizan, además, estas páginas, dibujos de los mejores momentos de cada capítulo (pareciera que los ha realizado la propia Daniela) y alusiones a cosas tan típicas de la ciudad de Granada como Fray Leopoldo, los churros, la plaza de la Trinidad o la cuesta de las cervezas Alhambra.


Después de acabar de leer este libro, en el que se confirma lo difícil que es la convivencia hoy en día, el lector no podrá evitar quedarse con ganas de más. Por fortuna, nos anuncian que éste es tan sólo el comienzo de una saga, así que sólo habrá que esperar un poco para conocer las nuevas hazañas de los Torres por Granada, España o hasta el mundo entero. 


Quizá sea cierto eso de que la familia, contra más lejos, mejor. Porque el roce hace el cariño, pero el exceso de confianza también tiene sus inconvenientes. Y si no, que se lo digan a Daniela. Eso sí: no hay mal que por bien no venga, y mientras la familia Torres siga siendo tal y como es, mejor lo pasaremos los seguidores de Daniela.



 Cristina Monteoliva




 



 


 

LARGAS NOCHES CON FLAVIA. Amir Valle
23/07/2008 18:47:20

Título: Largas Noches con Flavia


Autor: Amir Valle


Editorial: Almuzara


Págs: 219


Precio: 15 €




Es un hecho probado que el ser humano suele sentirse atraído por lo diferente. De esta manera, cada vez son más los que aprovechan su periodo vacacional para conocer países lejanos y, hasta cierto punto, exóticos. Algunos se ciñen a los recorridos y actividades trazados por las agencias de viajes. Otros tantos, optan por cruzar los límites, ignorando las posibles consecuencias de sus actos. Precisamente con un grupo de turistas de este último tipo arranca Largas Noches con Flavia, la última novela del autor cubano Amir Valle, obra avalada con el Tercer Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona, y que podemos encontrar ya en las librerías gracias a la editorial Almuzara.


Camila y Camilito, la mujer y el hijo del policía Alain Bec, respectivamente, se han ido de viaje a Miami. Sin embargo, Alain no va a tener las vacaciones solitarias y tranquilas que esperaba. Su amigo Alex Varga, uno de los patriarcas más respetados de las calles de la Habana, tiene una importante misión para él: cuidar de Flavia, la única superviviente de un grupo de cuatro españoles utilizados por mafiosos locales para entrar droga en el país. Ya que los otros tres muchachos han aparecido degollados de forma misteriosa, todo indica que la chica correrá la misma suerte.


Se nota en el estilo de Amir Valle que es un autor consolidado, un escritor que se mueve por la novela negra como pez en el agua. Muchos son los factores que hacen que su narración resulte tan atractiva como Flavia, esa joven muchacha rubia que encandila a todo el que la mira. En primer lugar, diremos que Valle no se limita al uso de un único narrador. Y es que su narración se siente más ágil cuando no sólo habla la voz omnisciente, aquélla externa a la historia, sino también la de Alex Varga, que se esmera por contarle a Alain, y de paso a los lectores, todo lo que va a averiguando del caso.


Más tarde, nos fijaremos en la disparidad entre los tres personajes principales. Alex Bec es ese policía que se sabe afortunado en la Habana que le toca vivir, pero al que aún le cuesta superar cierto grado de ingenuidad. Alex Varga, por el contrario, no se extraña de nada de lo que pueda pasar en las calles que él intenta controlar. Es perro viejo, y lo que más le fastidia es que los nuevos capos cubanos intenten quitarle el territorio que tanto le ha costado conseguir. Finalmente, nos encontramos con la ya mencionada Flavia, esa chica asustada de formas perfectas, la misma que irradia un magnetismo que sólo puede compararse al de las protagonistas de las viejas películas en blanco y negro.


En tercer lugar, señalaremos el afán de Valle no sólo por elaborar una novela negra, sino también por desvelar al gran público cómo es esa Cuba más allá de la propaganda oficial, de ese régimen que critica el capitalismo en los grandes discursos, pero que en cuanto se da la vuelta hace la vista gorda al creciente turismo, sea del tipo que sea. Es la misma nación de la que no nos hablan las agencias de viajes y los tour-operadores, pues no conviene difundir que el paraíso no es tal. Efectivamente, la  casi totalidad de la acción transcurre en la Habana real, ésa que tiene más sombras que luces, y no sólo por los apagones programados por el régimen político. Es un mundo lleno de miseria, de prostitución, de drogas y alcohol; un mundo en el que todo vale para conseguir un poco de comodidad; pero donde también tienen cabida personajes de alma noble, de buenos sentimientos, y hasta escritores de pluma ágil.


Por último, y puesto que no lo habíamos dicho antes, apuntaremos que esta novela está basada en hechos verídicos. Nuevamente y, como siempre, para nuestra sorpresa, la realidad supera a la ficción.


Playa o montaña; destino nacional, europeo o aún más lejano. El lugar de estas vacaciones no importa. Largas Noches con Flavia es una buena obra con la que sumergirse en estas largas tardes de verano, en cualquier lugar que nuestros lectores elijan.


Cristina Monteoliva


 




 

BAJO TIERRA. Sebastian Coh
22/07/2008 20:12:44

Título: Bajo Tierra


Autor: Sebastian Coh


Editorial: Almuzara


Págs: 144


Precio: 16 €





A veces, querer es poder. Está comprobado que las grandes iniciativas no tienen porqué partir siempre de personas pudientes o grandes instituciones. De vez en cuando, una localidad de mediano o pequeño tamaño nos sorprende con una propuesta totalmente novedosa. De esta manera, hace casi tres años irrumpió en el mundo de los concursos literarios un certamen que para muchos era ya necesario: el Premio Internacional de Terror Villa de Maracena. Tal y como hiciera con la primera obra galardonada, la editorial Almuzara nos brinda ahora “Bajo Tierra”, la novela galardonada en la segunda edición del concurso, y ópera prima del autor que bajo el seudónimo de Sebastian Coh firma.


Ésta es la historia de Violet Hearse, una joven que, víctima de una terrible conspiración, se ve obligada a vivir en el sótano de su casa, en la más absoluta de las soledades. Los recuerdos de su vida pasada serán su único consuelo mientras trama una terrible venganza en contra de sus enemigos.


Quizá haya algo de lo dicho anteriormente que no sea del todo cierto, quizá Violet no está  totalmente sola en su encierro; pero es incapaz de darse cuenta. La acompaña en cada momento la silenciosa presencia del narrador, ese ser que tanto la admira y nos la da a conocer a los lectores. Así, gracias a él, sabremos que Violet, esta muchacha soñadora que se da de bruces con la realidad, nunca ha tenido una vida fácil. Ha sido la suya una existencia siempre dirigida por su padre, un hombre demasiado protector, que ni siquiera era capaz de aprobar el desmesurado amor que su hija sentía por los libros. Es este amor el que lleva a la protagonista a hacerse traductora de obras de numerosos autores ( Lord Byron, Proust, Poe, Brönte, Kafka, Goethe, Wilde, Cervantes... La larga lista citada en esta novela nos llevaría bastante tiempo). Será él el que nos acompañe, pues también se dirige a nosotros, los lectores, en la transformación de esta chica a lo largo de las páginas de este libro.


A veces, los escritores dotan a sus personajes principales de cualidades que a ellos mismos les pertenecen, casi como si fueran sus hijos dentro del papel. Las numerosas alusiones a autores anteriores al siglo XX, fenómeno del que ya hemos hablado en el anterior párrafo, nos indica que el responsable de esta novela y su actriz principal tienen mucho en común. Efectivamente, se nota en el estilo de Coh que se ha nutrido, y bien, de los grandes clásicos, en especial de los que han hecho del terror y el suspense el tema principal de sus obras. Muchos son los elementos que utiliza Coh y que nos recuerdan a las obras de los pioneros del género: casas con un cementerio por jardín, siniestras estatuas de ángeles de piedra, la absenta, un sótano donde se hacen autopsias clandestinas, melodías que pueden llegar a enloquecer, gatos negros...


Queda patente, además, en variados momentos, la crítica al determinismo social y al poder de la política.


Lo hemos dicho otras veces: los premios literarios son la manera que muchos escritores noveles eligen para introducirse (o, al menos, intentarlo) en el mundo de los libros. Queda comprobado que el Premio Internacional de Terror Villa de Maracena brinda esa posibilidad de forma efectiva. Ojalá que el concurso siga consolidándose año tras año y nos descubra novelas tan interesantes como Bajo Tierra.



Cristina Monteoliva















 

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