LA BIBLIOTECA IMAGINARIA
PresentaciónLa BibliotecaSala de ExposicionesEnlacesContacto
La Biblioteca

 


PASTA AL DENTE


         Entró como un turista más, pero con maletín oscuro. Despistado, algo grueso, con la panza asomando por encima de un pantalón mal abrochado y color sonrosado en las mejillas, de más sol de lo debido.


            – Quería comer – le dijo al camarero sudamericano que salió a atenderle. – No he reservado.


            – Pues… – El camarero miró a su alrededor hasta que distinguió una mesa en una de las esquinas.– Ésa la tenemos libre, ¿qué le parece, señor?


            – Perfecta.


            El recién llegado acomodó su culo considerable a la silla de brazos y miró a su alrededor mientras dejaba el maletín bajo la mesa. Desde esa posición privilegiada podía dominar el restaurante, quien entraba y salía, incluso el interior de la cocina cada vez que se abría y cerraba su puerta batiente para dejar pasar al camarero peruano con los platos de comida. El restaurante, a esa hora, estaba lleno, pero ya había un buen porcentaje de comensales que apuraban los postres, que sorbían los cafés expresso o se encendían los últimos cigarros para saborearlos con el coñac.


            – Aquí tiene la carta.


            La cogió de sus manos y sus ojos se perdieron por el amplio repertorio de pastas de todas clases. Don Tomasso, estaba en las guías, era uno de los mejores restaurantes italianos de la Costa Brava y su dueño se jactaba de hacerse traer la pasta de la mismísima Sicilia en avión cada semana. Había nombres de platos que automáticamente le abrían el apetito. Pensó en las opciones que tenía. Pediría primero un antipasto, una ensaladita de brúcula con champiñones fileteados, queso de búfala y tomate. El camarero peruano, tras revolotear por dos mesas, se acercó a su mesa y le trajo palillo finos de pan con maravilloso sabor a aceite y una abundante ración de pan de ajo recién salido de la sartén.


            – ¿Qué le apetece, señor?


            – Un antipasto. Esta ensalada, la de brúcula y queso de búfala. ¿Qué salsa lleva?


            – Una vinagreta con comino, señor.


            – Perfecto. Y luego, luego, quizá estos raviolis rellenos de alcachofas y con salsa de gorgonzola.


            – Elige muy bien, señor. ¿Y para beber?


            – Un lambrusco de la casa., bien frío.


            La ensalada la tuvo en poco menos de diez minutos, pero se demoró comiendo. Rumiaba con las hojas de brúcula en la boca con rocío de vinagreta, saboreaba el blando queso de búfala y lo mezclaba con el fuerte tomate verde cortado en perfectas rodajas, atacó luego los champiñones fileteados y, entre bocado y bocado, cayeron las dos primeras copas de lambrusco. Cuando dejó el plato limpio, el número de comensales se había reducido a la mitad.


            – ¿Ha sido de su gusto, señor? – preguntó el camarero retirando el plato.


            – Perfecto. El tomate muy bueno. ¿Es de aquí?


            – No señor, de Sicilia. Don Tomasso todo lo trae de Sicilia.


            Se llenó la segunda copa de lambrusco mientras el segundo plato se demoraba.


            – ¿La pasta la quiere al dente, señor?  Excúseme, no se lo había preguntado antes.


            – Al dente – corroboró.


            Le llegó antes el exquisito aroma del gorgonzola que el propio plato. Lo intuyó en cuanto vio al camarero salir con él de la cocina.


            – Tenga cuidado, señor. Quema por los bordes.


            Se anudó la servilleta al cuello y se dispuso a partir los grandes raviolis rellenos de corazones de alcachofas y bañados con una crema de leche que llevaba en suspensión las virutas de gorgonzola. Estaba exquisito, pero la pasta había sido cocida en exceso. Tuvo que reprimirse para no devorar el plato en un minuto. Dominó el tenedor, el cuchillo, hizo de cada ravioli dos, saboreó las mitades, separó cada bocado con un trago de lambrusco y miró a su alrededor. Ya sólo había dos mesas ocupadas por turistas que se cargaban de licores antes de levantar el trasero e ir a dormir la siesta a sus apartamentos. Miró hacia la ventana lateral. El Mediterráneo brillaba con placidez y un techo de nubes se cernía sobre la población de Rosas que se entreveía al otro extremo de la gran bahía. Mojó pan en la salsa. Dejó el plato bruñido.


            – ¿Le apetece algún postre, señor?


            – El pastel de mascarpone con salsa de frambuesas. ¿Lo tienen?


            – Por supuesto.


            La textura del mascarpone, más su sabor, era lo que lo hacían delicioso. No tenía la consistencia del flan de huevo, era más leve, se deshacía entre los dientes, y la salsa roja de las frambuesas era más que un contraste cromático frente a la blancura lechosa del postre. Ya sólo estaba él. Los que ocupaban la última mesa se levantaban y abrían la puerta del restaurante riendo.


            – ¿Café, señor?


            Expresso.


            Con la taza humeante en una mano miró a derecha e izquierda y aprovechó que el camarero desaparecía en la cocina para abrir la bolsa y sacar de ella un objeto. Dejó la taza para manipularlo bajo el mantel. Luego volvió a su posición normal y plácida en el momento en que el camarero se acercaba a su mesa con su amplia sonrisa.


– ¿Algún chupito?  


– No, gracias. Querría hablar con el señor Tomasso para agradecerle personalmente la comida. ¿Le puede avisar?


– Oh, claro, por supuesto.


Lo reconoció en cuanto le vio. Tomasso era Giuseppe y tenía mérito que aquel jovenzuelo que no sabía hervir la pasta y siempre la pasaba de tiempo dirigiera ahora un afamado y buen restaurante. Todo el mundo cambiaba. Y ya Giuseppe no era ese flaco muchacho de mirada iracunda y mano nerviosa capaz de propinar un tajo en el cuello al enemigo sin que mediara provocación alguna. Giuseppe, que se hacía llamar Tomasso, era un tipo gordo, calvo, de colgante papada y ojos hundidos bajo bolsas abultadas. Su aspecto tranquilo, risueño, con el que se dirigía al comensal para recibir de él su amable felicitación, se truncó de golpe cuando vio en manos de aquel apacible turista una pistola con silenciador que le apuntaba directamente a la cabeza.


– Cocinas mejor, Giuseppe, pero aun no sabes lo que es hervir la pasta al dente.


Hizo un único y silencioso disparo y Giuseppe–Tomasso cayó limpiamente sobre una silla que parecía estar allí para acogerle. Salió el último comensal, tras dejar el importe de la comida más una generosa propina, y desde la puerta de la calle se volvió a saludar al risueño camarero que no se había enterado de nada. Ya en el paseo marítimo, tranquilo consigo mismo por la venganza cumplida, hundió el caño de la pistola en su boca y disparó. Anduvo dos pasos antes de caer.  Tuvo un último pensamiento para aquel flanecillo de mascarpone delicioso.


José Luís Muñoz



JOSÉ LUIS MUÑOZ (Salamanca, 1951) estudió Románicas en la Universidad de Barcelona y está considerado como uno de los más genuinos representantes de la novela negra española (Barcelona negra, El cadáver bajo el jardín, La casa del sueño, Mala hierba, La precipitación, Lluvia de níquel, Último caso del inspector Rodríguez Pachón, La Caraqueña del Maní) sin que ello le haya impedido incursionar en otros géneros como el erótico (Pubis de vello rojo, La malformación de R. Mélic, La lanzadora de cuchillos, Una historia china) o el histórico (la trilogía La pérdida del Paraíso y Los ritos secretos). Sus novelas han sido traducidas al búlgaro, checo, italiano y francés. Ha ganado, entre otros, los premios Tigre Juan, Azorín, Café Gijón, La Sonrisa Vertical y Camilo José Cela. En el 2008 publicó en la editorial Algaida El mal absoluto, un thriller sobre el Holocausto, que obtuvo el premio Ciudad de Badajoz. El corazón de Yacaré (Imagine Ediciones, 2009) es su última novela.

<< Atrás Añadir Comentario Nuevo
0 elementos
Añadir Comentario Nuevo
Nombre*
Asunto*
Comentario*
Indique el código de confirmación que puede ver en la imagen*
Volver a subir imagen
Clásicos reencontrados
Ensayo
Fantasía/Ciencia Ficción
Literatura juvenil
Manuales
Novela contemporánea en español
Novela contemporánea extranjera
Noticias
Novela histórica
Relato breve
Novela negra
Promociónate
Poesía
Cara a cara con...(Entrevistas en directo con los autores)
CONVERSACIONES EN DIFERIDO CON...(Entrevistas via email)
Novela romántica
Thriller
Reseña con entrevista
Segundo asalto
Infantil
Comic / Novela gráfica
Julio, 2008
Agosto, 2008
Septiembre, 2008
Octubre, 2008
Noviembre, 2008
Diciembre, 2008
Enero, 2009
Febrero, 2009
Marzo, 2009
Abril, 2009
Mayo, 2009
Junio, 2009
Julio, 2009
Agosto, 2009
Septiembre, 2009
Octubre, 2009
Noviembre, 2009
Diciembre, 2009
Enero, 2010
Febrero, 2010
Marzo, 2010
Abril, 2010
Mayo, 2010
Junio, 2010
Julio, 2010