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NOTICIAS. Noviembre 2008 (III)
24/11/2008 12:00:55

PRESENTACIÓN DE LITTLE SHIT MACHINES EN GRANADA


El pasado 17 de noviembre LA BIBLIOTECA IMAGINARIA se desplazó hasta el café LA TERTULIA, lugar de encuentro de artistas en Granada, para asistir a la presentación de una nueva editorial que nace para dar cabida a todo tipo de obras: Little Shit Machine. El proyecto está dirigido por Juan Morales y Miguel Ángel Lizaranzu, autores también de las dos novelas de esta editorial que ya están a la venta, Los trasnochadores (del primero) y Los lameluzos corrían sin prisas (del segundo).


El acto y la lectura de las diversas obras de los autores y editores estuvo amenizado por música en directo y el escritor Raúl Rubio Millares ejerció como presentador del acto.



Miguel Angel y Juan leen sus obras



Podéis ver un fragmento de este acto en: http://www.youtube.com/watch?v=B28r3dET-Mg


Si queréis saber más de esta editorial, visitad www.littleshitmachines.com


 


EL PÚBLICO LEE YA SE PUEDE VER EN AMÉRICA


El programa de libros EL PÚBLICO LEE, de  Canal Sur 2 Andalucía, se puede ver a través de la red implantada por la Televisión Educativa y Cultural Iberoamericana (TEIb) en el continente americano.


Un acuerdo entre la Radiotelevisión de Andalucía y la TEIb ha propiciado que todas las semanas un programa de EL PÚBLICO LEE llegue a varios millones de espectadores potenciales.


Te recordamos que EL PÚBLICO LEE se emite en Canal 2 Andalucía, los domigos a las 19.30 horas, y en redifusión los martes a las 00.30 horas y los miércoles a las 11.00. Y si no sintonizas Canal 2 Andalucía, puedes verlo a través de www.radiotelevisionandalucia.es



¡ENHORABUENA a los premiados!


Nos hacemos eco de la siguiente nota de prensa:


Las editoriales Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Impedimenta, Nórdica, Periférica y Sexto Piso fueron galardonadas ayer con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural, correspondiente al año 2008, “por su irrupción innovadora en el panorama editorial, que desde la iniciativa individual y desde distintos puntos de España, han sabido vincular edición, distribución y librería en torno al proyecto Contexto”. El Premio, que concede el Ministerio de Cultura, es de carácter honorífico y, por ello, no tiene dotación económica.


Libros del Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Impedimenta, Nórdica, Periférica y Sexto Piso crearon en abril de 2008 la asociación CONTEXTO con el objetivo de promover conjuntamente sus catálogos y desarrollar, a través de muy diversas iniciativas, otros proyectos relacionados con el mundo editorial. Unidos por su carácter independiente y por la creación de fondos editoriales muy cuidados, estos sellos se han propuesto tejer una amplia red (sus sedes radican en puntos tan alejados como Barcelona, Madrid, Sevilla y Cáceres) que establezca una relación más directa y fluida entre editores, lectores, libreros, bibliotecas y medios de comunicación.


Una de las primeras acciones de Contexto es la publicación de una revista bautizada con el nombre de la asociación, Contexto, de distribución gratuita en librerías y bibliotecas cuyo número 2 aparecerá la primera semana de diciembre.


 



CUARTO CONCURSO INTERNACIONAL AUDIOVISUAL TIKINÓ


Hasta el 1 de marzo de 2009 podéis participar en este concurso de carácter social. Todas las bases en http://tikino.net/2008-2009/


 

Conversando en diferido con SALVADOR NAVARRO
24/11/2008 11:56:23

Por múltiples razones, no siempre se puede hablar cara a cara con los autores. Pero no hay que darlo todo por perdido: para estos casos está el email, gracias al avance de la ciencia y, sobretodo, la amabilidad de los escritores a la hora de tomarse su tiempo para contestar el cuestionario.


Inauguramos así esta sección de entrevistas por correo electrónico con el autor sevillano Salvador Navarro cuyo último libro, Andrea no está loca, editado por la Editorial C&M reseñaremos a continuación. Espero que todos disfrutéis tanto con sus respuestas como lo hice yo la primera vez que las leí:



¿Cuándo supiste que querías ser escritor?


Tengo escenas muy metidas en mi niñez en que ya recuerdo con claridad mi capacidad para mantener el interés contando historias. Ya por entonces era como un reporterillo que llegaba a casa y relataba con detalle anécdotas, que pudieran ser anodinas, a las que yo les daba un punto de exageración o una mirada inocente que las convertían en divertidas. A eso se le une que yo era el repelente niño Vicente, que se leía todo lo que pasara por sus manos, con lo que ya en octavo de EGB era el representante del colegio en los concursos provinciales de redacción.


Me gusta contar historias.



¿Cuento o novela?


Novela, sin duda. Al cuento he llegado más tarde, he descubierto a Raymond Carver, a Bukowski, a Anna Gavalda, a Cortázar mucho después de haberme leído grandes novelas de Dostoievski o Pérez Galdós. Soy mucho más feliz con la novela, aunque me lleve seis meses para terminar La montaña mágica, o Los detectives salvajes, con la que estoy ahora. El momento de acostarme, quitarme el reloj de la muñeca, encender la lámpara de la mesilla y lanzarme en plancha a otro mundo durante un puñado de noches, ese placer no tiene precio.



¿Crees en los talleres de escritura creativa? ¿Has asistido a uno alguna vez?


He asistido y, de hecho, asisto. Todos los jueves de 6 a 8 tengo un espacio reservado para un taller de escritura creativa. No creo tanto en el aprendizaje en sí de técnicas, pero disfruto con clases que te abren muchos interrogantes, que te dan pistas, que te imponen disciplina. En estos talleres hay que tener los oídos muy abiertos, atender con humildad. Sueles encontrarte gente interesante y sus inquietudes a veces son complementarias de las tuyas.



 


¿Cómo compaginas la escritura con los otros aspectos de tu vida?


Estuve trabajando 3 meses en México y me llamaban el “¡Pues venga!”, porque me apuntaba a un bombardeo. Soy vividor y entiendo que la vida hay que exprimirla, sin necesidad de ir a todos lados con prisas ni plantearte metas irrealizables que te frustren. Tengo un trabajo como ingeniero industrial en una multinacional del automóvil que absorbe gran parte de mi tiempo, me hace viajar mucho (algo que me proporciona mucho material para contar historias, por mi incombustible espíritu observador) y me permite tener un nivel de vida desahogado. A eso le uno mi eterno aprendizaje del inglés, los huecos para ir al gimnasio, mi interés por la cocina, por el cine, el tiempo para la familia, los amigos.


Pero sin duda mi tiempo mejor aprovechado es el que paso junto a mi pareja, de la que estoy felizmente enamorado hace casi seis años, que me quiere sin condiciones, me mima, anima mi espíritu literario (mi autismo, según dice), y al mismo tiempo me da vida. Vida de la buena.


¿Cómo surgió el título de Andrea no está loca?


Fue un título que se fue gestando conforme avanzaba en la redacción de la novela, que durante mucho tiempo se llamó NY10. Me gusta utilizar números, acrónimos, abreviaturas. NY10 reflejaba bien los diez días en Nueva York que pasa Fran y tenía una estética cosmopolita, como el espíritu de Andrea, el toque de mente abierta que pienso tiene la historia. Luego Andrea fue adquiriendo fuerza, mujer irredenta, individual, fuerte, orgullosa, rebelde ante la vida que le tocó vivir. Creció tanto que se comió al título reivindicando su sitio en el mundo de los cuerdos.


 




¿Cuántos viajes a Nueva York te ha costado este libro?


¡Al menos tres! Viví realmente el gran apagón de la ciudad del 2003 que se refleja en la novela. Asistí al musical de Antonio Banderas en Broadway o al concierto de Alicia de Larrocha en el Lincoln Center. Me enfrenté a situaciones extrañas, conocí a gente interesantísima. Decidí que iba a ser el escenario de mi próxima novela y planteé en cierto modo que en esa novela iba a aparecer sumergida una guía urbana de Manhattan.


¿Se siente de verdad tan pequeño un sevillano en Nueva York?


Incluso un neoyorquino se siente allí pequeño porque es una ciudad brutal, imposible de abarcar. Es humanidad en estado puro. Lo más canalla, lo más refinado, al ser humano y sus contradicciones te lo encuentras de golpe a cada paso. Entiendo que debe ser una ciudad dura para vivirla por lo agresiva que es, aunque daría un dedo de la mano por pasar allí un par de años o tres, como tuve la suerte de vivir en París hace unos años.


¿Se parece en algo a ti el Fran de esta novela?


De mí hay la capacidad de sorpresa y las ganas de conocer. Tiene un punto susceptible que yo reconozco de mi pasado, no tanto de la persona en que me he convertido con los años. En cambio me considero menos bueno y más valiente que Fran. Nunca habría esperado tanto, no me hubiese frenado de ese modo para preguntar, para ordenar mi vida. Es un chaval que representa el ansia de volar unida al miedo, por lo que mucha gente se puede ver reflejada en él.


¿Porqué hay tantas Andreas por la vida a las que toman por locas?


Porque queremos siempre catalogar lo diferente. Criticar por criticar, como dice la canción de Alaska. Envidiar la vida en el otro porque supo dar pasos que nosotros nunca daríamos. Andrea es un soplo de aire fresco para Fran por eso, porque comprende que es posible dirigir la propia vida cuando ésta no te ofrece un mundo sano.



¿Qué esperas que encuentren tus lectores en Andrea no está loca?


Es fundamental para mí que se diviertan. A partir de ahí, provocar una reflexión sobre la importancia de la comunicación. De hablarse. De saber preguntar a tiempo, no dar las respuestas por sabidas. Pienso que vivimos entre gente cercana y desconocida, que tememos el adentrarnos en los demás, incluso cuando imaginamos el drama, la perversión o el sufrimiento en el otro. Mejor no saber, es todo más sencillo así.


Por otro lado me gustaría trasmitir mi pasión por Nueva York, que pasen un buen rato paseándose junto a Fran y Andrea las calles de Manhattan.


¿Tienes ya un nuevo proyecto en mente? ¿Podrías adelantarnos algo?


Sí. Tengo una novela muy avanzada. Publicar no es fácil, por lo que cuando ya conseguí encontrar una editorial que apostase por mí y procediésemos a todos los trámites de las revisiones, contratos, portadas, etc. ya tenía medianamente construida mi siguiente historia.


Será una novela coral, escrita en tercera persona y jugando con el relevo entre personajes que utilizaba Marguerite Yourcenar en El denario del sueño. Vuelvo a Sevilla, sigo en la época actual, trabajo de nuevo relaciones afectivas, personajes cercanos.


El tema principal es delicado porque me enfrento al reto de retratar el maltrato machista desde distintos ángulos, algunos comprometidos (como el maltrato fingido). Siempre con el compromiso ético personal de denunciar esa lacra eterna que la mujer ha padecido y, desgraciadamente, seguirá sufriendo.


Por el momento el título es Gintónic, no sé si en este caso Marga, la protagonista, arrebatará el título ‘a lo Andrea’. Son dos mujeres muy diferentes, Marga y Andrea, por lo que no sé cómo acabará comportándose.



Muchas gracias a Salvador Navarro por esta gran entrevista y la cesión de sus fotos para ilustrarla, y a vosotros por leerla. Esperemos que su libro tenga mucho éxito y pronto podamos ver otra de sus obras en las librerías.


Cristina Monteoliva


ANDREA NO ESTÁ LOCA. Salvador Navarro
24/11/2008 11:49:10

Título: Andrea no está loca


Autor: Salvador Navarro


Editorial: C&M


Págs: 302


Precio: 19 €


 


Da igual lo grande o pequeña que sea una familia. Ya sea de dos, de tres, de cinco, o de treinta miembros, es inevitable: en todas hay, al menos, una oveja negra. El problema con las ovejas negras es que no siguen las normas establecidas por el clan. Son rebeldes, inquietas, ansían escapar del redil. Algunas, verdaderamente inconscientes, egoístas y caprichosas, cometen actos del todo horribles. Otras, simplemente, son personas injustamente juzgadas por sus propios familiares. En éste, y otros temas, se adentra el escritor sevillano Salvador Navarro en su última novela, Andrea no está loca.


Fran tiene un matrimonio que se derrumba, un trabajo con el que no se siente del todo realizado y un montón de incógnitas en la cabeza. La puerta a la esperanza se abre cuando Andrea, la prima que se fugara de casa veinte años atrás, le invita a pasar unos días en la ciudad en la que vive, Nueva York. Pero, ¿encontrará Fran al otro lado del Atlántico las respuestas que lleva toda una vida buscando?


La que Salvador Navarro nos plantea es una narración a manera de diario de viaje, en el que Fran, ese sevillano empresario con cierto complejo de “pueblerino” cuando viaja, ciertamente ingenuo, el mismo que disfruta con los dulces y que analiza los sueños que ha tenido durante la noche a la mañana siguiente, detalla al milímetro su estancia en Nueva York junto a una casi desconocida prima Andrea. Es éste un narrador con un estilo particular, curioso y reflexivo, del que destaca ese acento y ese vocabulario típico del sur, más concretamente de la gente que habita la provincia de Sevilla.


El Fran personaje y protagonista de la trama es un hombre lleno de dudas que acude en busca de una prima a la que idolatra, de la que tantos años atrás se enamorara platónicamente y con la que espera tener algo más que una bonita charla a su llegada a la Gran Manzana. Poco a poco, esas ansias por realizar sus deseos más prohibidos con una prima que apenas conoce irán dando paso a otras muy distintas: las de respuestas.


Y es que Andrea, esa mujer experimentada que roza los cuarenta sin que apenas se le note, por su forma de ser y de vestir, tiene muchos secretos guardados que no está dispuesta a soltar así como así, por mucho cariño que le tenga a ese primo con el que de niño jugara en la piscina del chalet.


El universo de Fran se completa con una serie de personajes femeninos que determinan toda su existencia: su madre, Concha, muerta no hace mucho; la tía y madre de Andrea, Puri, un ser de mente frágil; la hermana, Marta, un témpano de hielo; Laura, la ex mujer, la que nunca supo entender a Fran…


Se trata éste de un viaje físico, pero también por la memoria cercana, así como por la remota, en un intento desesperado por hacer que todas las piezas del puzzle familiar encajen por fin para dar una visión global de una situación que nunca llegó a quedar clara, y que el protagonista siente crucial a la hora de dar borrón y cuenta nueva, de cerrar página para comenzar con buen pie una nueva etapa de su vida, esperando que sea mejor que las precedentes.


Por si después de leer este libro alguien se quedara con las ganas de viajar a Nueva York (estamos en crisis, pero el dólar sigue a la baja, así que nunca se sabe), conocer sus gentes y recorrer las calles, plazas y monumentos que tan bien nos describe Salvador Navarro en su novela, siempre podrá aprovechar los mapas que, muy acertadamente, se incluyen, con todas sus demarcaciones. Una buena idea que, sin duda, hace esta obra aún más original.


Algunas historias nos llegan sesgadas, sólo conocemos una parte de ellas. Esto nos induce a creer ciertas cosas, que con el tiempo podemos descubrir o no como ciertas. Quizá sea bueno, de vez en cuando, como nos enseña Andrea no está loca, indagar para descubrir la verdad en todas sus acepciones. Por lo pronto, adentrarse en esta novela supone ya un buen comienzo.


Cristina Monteoliva


LA LLUVIA AMARILLA. Julio Llamazares
24/11/2008 11:44:10

Título: La lluvia amarilla


Autor: Julio Llamazares


Editorial: Seix Barral


Págs: 160


Precio: 9,50 €


 


El olvido, la memoria, la soledad y el anhelo de otro tiempo son los habitantes de Ainille, ese pequeño pueblo perdido del Pirineo aragonés en el que transcurre esta maravillosa novela de Julio Llamazares.


¡Cuánta razón llevaban los románticos cuando se adentraban en el paisaje y lo convertían en un estado de ánimo! Precisamente ese estado de ánimo se nos transmite a los lectores cuando paseamos por las páginas de La lluvia amarilla. La soledad es la protagonista de todo el relato. Una soledad que forma parte de Andrés y Sabina, los personajes principales del libro, y que mora hasta en las últimas piedras nevadas de este pueblo fantasma.


La despoblación de la España rural acaecida entre los años 60 y 70, fruto del proceso industrializador, hizo que multitud de familias tuvieran que dejar su vida en el medio rural para buscar un “futuro mejor” en las ciudades. Con ello, no sólo tuvieron que renunciar a sus casas o a sus muertos, sino que tuvieron que enfrentarse al abandono de sus raíces y de un modo de vida que fue adoptado por todos sus antepasados. Sin duda, una historia desgarradora que Llamazares narra con una habilidad asombrosa, con un estilo preciso que nos conmueve en ocasiones.


Precisamente este desgarro de la historia y de sus protagonistas hace que el relato se torne trágico y amargo. El vacío de Andrés es absoluto y mucho más cuando pierde a Sabina. Es un hombre huérfano que ya afronta la vida en solitario.


La soledad, se vuelve una constante en toda la novela. Comienza la nueva vida del hombre moderno, contemporáneo si se quiere, el hombre alejado del entorno rural que se dirige a la ciudad dejando atrás a unos pocos hombres que aún soportan los rigores del invierno al calor de un fuego y que poseen en sus manos toda la historia de un tiempo pasado.


La lluvia amarilla de hojas en el otoño da un tono poético a la historia, es el otoño de Ainille, todos sus habitantes sienten que es así, aunque los supervivientes aún permanecen esperanzados en una nueva oportunidad para escapar del olvido. Además, lo misterioso del paisaje y del propio espacio que constituye Ainielle dota al relato de un halo misterioso y fantasmal a la manera de Rulfo, mezclándose la literariedad con las ensoñaciones y delirios de sus personajes. Es, en muchas ocasiones, un ejercicio psicológico con el que se intenta desnudar el alma de los protagonistas.


El amarillo es el gran símbolo de toda la novela. Este color simboliza el paso del tiempo, el otoño, y por extensión “el otoño de la vida”, es decir la cercanía de la muerte. Aunque también este color es utilizado en muchas ocasiones para referirse a la locura que produce tanta soledad prolongada en Andrés: “la locura deposita larvas amarillas en mi alma”; o a la pérdida de la identidad.


En definitiva, una obra que constituye una parte esencial para disfrutar de la prosa más sincera y una buena ocasión para descubrir cómo Llamazares plasma en esta historia una extraordinaria sensibilidad, ya que nadie como él conoce el desamparo del hombre rural. La lluvia amarilla responde, en mi modesta opinión, a todo un catálogo imaginario y literario del sentimiento de soledad y vacío que se corresponde con ese mismo sentimiento de soledad del hombre moderno o contemporáneo, si se quiere, habitante de las grandes ciudades perdido entre la niebla espesa del otoño cuando ya empieza a caer sobre él una intensa lluvia amarilla.


Sergio Rojas García


EL TAM-TAM DE LAS NUBES. Varios Autores
24/11/2008 11:42:17

Título: El tam-tam de las nubes. Relatos de inmigración


Autor: Varios autores


Editorial: Caja Granada


Págs: 423


Precio: 20 €


 


Si ya de por sí es difícil hincarle el diente a una antología con ánimo de comentarla, mucho más cuando en esa antología vuelcan sus relatos una cifra considerable de autores con registros necesaria y naturalmente diferentes. Y todavía más si esos relatistas se ven obligados a escribir en torno a un tema común, pues unos sintonizan más cerca de esa frecuencia que otros. Pero primero permítanme una transgresión que sí que viene al cuento: una fórmula fácil con la que muchos resuelven la cita a una antología multípara (toda obra literaria es un alumbramiento) es la de citar como autores a los fulanitos de más renombre y luego sumarle la coletilla “…y otros”. He de advertirle que tengo la intención de citar a todos los autores de esta antología, y ello por orden de aparición. No me importa si han tenido la suerte de publicar más o menos; no haré distinción entre guapos y feas; no mediré el efecto de mis palabras buscando repercusión en las posibles redes de influencias de estos autores. No obstante usted ya conoce aquello de los gustos y los colores, y que los gustos al contrario que el Código Civil no están escritos, la policromía de los cristales con que se mira… En todo caso, si decide que ya ha leído bastantes tonterías por pulgada y decide dejar aquí la lectura, tenga la amabilidad de recorrer con la vista hasta esto que le indico después de los dos puntos: lea el libro. Merece la pena.


La compilación de relatos se abre con dos interesantes prólogos de Emilio Atienza y Lexin Kimvouama de un carácter netamente ensayístico, que introducen al lector en la sustancia, en el trasunto y la importancia de esta obra.


A continuación la sustancia narrativa. La primera parte del libro se dedica a la emigración española, que abre Francisco Gil Craviotto con ese Pepe el gallina, que pese al título, maldita la gracia que tiene la realidad identitaria que revela su personaje, la vuelta de tuerca que contiene al final. Pero lo que más llama la atención es ese “paisanaje narrativo”, esa oralidad que transmite, tal que nos parece estar oyendo al narrador de viva voz, sin prisas por llegar al final.  


El sur no está tan lejos, de José Carlos Gallardo mueve al lector a empatizar unas veces con el protagonista y otras no: ¿Por qué debería sentirse un emigrante como un traidor?


Cesar Girón llena La maleta de recuerdos. Y otra vez asoma a la conciencia esa lucha entre lo práctico y los sentimientos, difícil ecuación. ¿Vale de algo tener a los muertos cerca y no en tierra extraña?


À l’autre bout du monde, pido perdón a la autora, Belén Juárez, por haberme saltado la obligación de traducirme el título, que todavía no sé bien qué significa, incógnita que quizá ha creado una atmósfera propicia para este relato de recuerdos difuminados, quizá soñados.


Pueblo de adopción de Francisca Medina Cuenca también incursiona en el terreno de los recuerdos de infancia.


Cerrando este bloque de la emigración española Las cicatrices del tiempo, de Antonio Bernardo Espinosa Ramírez, relato muy bien llevado, buena ambientación a través del gusto por el detalle y ciertas dosis de tensión, y eso que soy de los que prefieren leer la historia en los manuales, y no literaturizada.  Aunque según mis notas (a algo más de mes y medio de haber leído el libro no sería capaz de especificar más), no se sabe bien qué relación guardan las dos partes que componen la narración. Es todo lo que puedo decir sin volver a leerme el relato.


Como si de un reflejo de nuestra historia se tratara, pasamos de la emigración a la inmigración. La segunda parte se titula la inmigración europea, de modo que ahora somos nosotros los receptores. Me confieso admirador del Ángel Olgoso limpio, que saca su prosa de diario, fresco, liviano… Tiene la naturaleza en el mundo que habita “Amuleto de hueso” una maldad que no es tal, sino una fuerza incontrolada  que pareciera nacer de su ignorancia. Pero me aparto del tema, y el tema es que este relato viene a abundar en una realidad esencial: el que abandona tierra y familia lo hace por hambre.


Inmigrantes, de Gregorio Morales supone un punto de inflexión, una nota de optimismo en el desolador panorama que es la vida de un emigrante.


Carlos Asenjo Sedano nos trae La violinista y José Asenjo Sedano Svetlana, la rusa del Báltico como homenaje a la rusa Svetlana Orlova asesinada a manos de su pareja.


Miguel Arnas Coronado en su Sinfonía en tres movimientos nos trae tres generaciones del apellido Cantón. La primera emigrante de necesidad, la segunda más por gusto de cambiar de aires, y la tercera (a mi juicio la que desluce un poco el conjunto).


No conocía nada de la obra de Enrique Morón porque tampoco sabía de su existencia (de la de Enrique Morón y de la de su obra), pero el relato La muerte de Walter Rodríguez, que abre la parte tercera o la de la inmigración sudamericana me ha sorprendido gratamente por su naturalidad y por la naturalidad con que un policía (que no es ni más ni menos que un reflejo de nosotros mismos, del ciudadano medio) encaja con más consternación que el Real Madrid pierda que la muerte del propio Walter Rodríguez, cuyo único rastro, cuya única perdurabilidad al final venga quizá de unas diligencias en un juzgado.


Charo Blanco también ha supuesto una grata sorpresa por su creación Un visado de ida y vuelta. Trasciende las fronteras del puro relato de inmigración y en él confluyen dos historias, la de la emigración geográfica y la de las movibles fronteras de las emociones.


La inmigración africana es la que abre el cuarto y último bloque del libro, y es El laberinto de la esperanza la narración que lo inaugura. También va un paso más allá del mero relato ajustado a la temática de la emigración/inmigración y desarrolla un triángulo difícil. Su autor, casi se me olvida, Francisco Morales Lomas.  


Da gusto leer y daría gusto escuchar leída La voz, de Fernando de Villena, breve e intenso, también con dos historias paralelas, esas de las que habla un teórico cuyo nombre ahora mismo soy incapaz de recordar por mucho que me esfuerce.


Manuel Villar Raso es el autor de Regresando a casa.


Es evidente que la brevedad juega a favor de los relatos y este libro está salpicado de buenos ejemplos. En cualquier caso  Diaw Sounkar Diemi, de José Mª Pérez Zúñiga es breve, pero algo más tendrá (para mi gusto) por cuanto me parece que merece también un lugar destacado.


Concha Casas es la autora de Viaje al norte y José Antonio Santano lo es de Siguiendo una estrella.


Se agradece la frescura de El grifo, de Andrés Cárdenas, uno de esos relatos que engañan, que tienen al lector rastreando pistas de autoficción. Lo del pueblo saharaui tiene un trago, pero sin embargo él hace  llevadera la narración con ese toque de humor casi imperceptible, sereno, sin estridencias.


El universo de Zobeida de Celia Correa Góngora tiene como el de Charo Blanco esa pátina de calidez emocional femenina, de suave bálsamo protector que los hombres nunca sabremos dar a nuestras palabras. En el fondo es una historia dura, y quizá yo tampoco me explico bien, porque en realidad no se puede explicar. Se debe leer para sentirlo. Luego ya me lo cuenta.


Lo de incluir el testimonio del congoleño Lezin Kimvouama me parece el mayor de los aciertos que han podido tener los compiladores del libro. Está muy bien eso de la literatura, pero desgraciadamente en algunos aspectos de la vida la realidad no supera a la ficción, y los muertos eran de carne y son de hueso. Lezin Kimvouama no  tiene que esforzarse en escribir un relatito que yo con estos aires, con esta apostura de medio entendido comentaré con mayor o menor tino, sino que denuncia con cifras y datos precisos un ejemplo mínimo de la olvidada sangría africana. Una vez que uno lee y entiende que hay muertos de verdad, asume que esta obra no habría tenido razón de ser, habría quedado en papel mojado de no ser por este testimonio.


Tierra extinguida de Antonio César Morón nos trae otra vez a los terrenos de la invención. La verdad es que habría sido demasiado fuerte para nuestras conciencias terminar el libro con lo descrito por Kimvouama. El relato de Morón sorprende gratamente por su rendimiento, es decir, que con pocas páginas construye una historia densa, muy rica y con muchos ejes a ras de suelo, de intrahistoria. El único pero es ese final un poco a lo deux est machina o como quiera que se escriba, que parece un poco traído por los pelos.


Nicolás Palma García cierra el volumen con el relato que da título a la antología, esto es, El tam-tam de las nubes.


El tam-tam de las nubes es un relato, pero también un libro de relatos necesario. Libramos pequeñas batallas, nuestra vida diaria es un videojuego. Si supiéramos calibrar, si por un momento estuviéramos en la piel de los otros comprobaríamos que lo suyo es una guerra, segundo a segundo, por la supervivencia.


José Cruz Cabrerizo


LOS TRASNOCHADORES. John Lessone
24/11/2008 11:40:19

Título: Los trasnochadores


Autor: John Lessone


Editorial: Little Shit Machines


Págs: 190


Precio: 6 €


 


Aunque han pasado más de dos mil años desde que Catulo escribió sus composiciones, mucha gente sigue pensando que hay temas literarios y temas que no lo son, es decir, temas que no podrán formar parte de una composición literaria y temas que sí. No estoy de acuerdo con este planteamiento. Creo que lo que determina que una obra sea literaria o no es la forma en que se expresa, no sólo el contenido.


Actualmente, nadie se escandaliza porque en una novela se hable de juergas, alcohol, drogas, sexo… Pero aún hay mucha gente que si les dicen que en una novela aparecen estos temas, directamente colocan la obra en un escalafón inferior de la jerarquía literaria. Para esta gente no está escrita Los trasnochadores, no están a la altura de la obra.


En esta novela aparecen estos temas y más a través de una galería de personajes inolvidables, la pandilla de trasnochadores que irán salpicando la honorable Villaserrín de sus excesos. Por ejemplo Papito, descrito de la siguiente manera:


“A Papito lo habían llevado a la clínica por las buenas, y tanto debió gustarle a los especialistas el cuadro del paciente que decidieron quedárselo una temporada […] ¿Un pleno? Sí, que no le faltaba una sola sustancia en la sangre, y encima con brotes depresivos y manías persecutorias […] Un caso extraño. ¿Extraño? Lo extraño es que siga con vida” (p.101).


Junto a él, el empresario Enric Falcó, Ortega, Santos Laviña, Hojiblanca, el portero Buffalo, Menéndez, Fibonacci, Lechín, el juez Sanz, John Mhorci… o El Poeta Raro, que por sus acciones queda descrito:


“Entre los dos policías introdujeron al poeta borracho en la parte trasera del vehículo […] El poeta comenzó a empañar los cristales traseros del coche con el vaho de su aliento y comenzó a trazar extrañas formas con el dedo […] Poco a poco, fueron apareciendo en los cristales formas alargadas con círculos en la base (p.114)”.


Y por supuesto el juego del Duro, convertido a lo largo de la trama, a lo largo de la noche – porque en realidad la acción principal se centra en una noche –, en un personaje más, en un miembro más del grupo.


Aunque en un principio podríamos pensar que Los trasnochadores es una novela que anda por caminos ya trillados, la sinceridad con que está escrita, la honestidad con el lector, provocan que rápidamente caigamos en las redes de la historia, una historia que transcurre a ritmo frenético, al son de Los Chichos.


La novela está escrita con las entrañas, y eso se nota, eso se agradece. Y este detalle se hace patente sobre todo en el final, un final que considero perfecto, redondo, inesperado y original, porque en mi opinión este final es el que singulariza Los trasnochadores de otras novelas encuadradas en ese estilo. Evidentemente, os animo a que investiguéis por vosotros mismos la razón.


Y dentro de ese final, la escena – no puede ser más que una escena genial digna de cualquier sainete o telecomedia – que tiene como protagonista al tomo G de la enciclopedia Larousse. Porque, y esta es otra de las grandes virtudes de la novela, las páginas de Los trasnochadores están cargadas de humor, humor de todos los gramajes y colores, aunque me inclino a pensar que sobre todo prima el humor negro; y la ironía, una ironía que obliga a designar cada cosa por su nombre pero con otro nombre, hablando claro.


Volviendo a lo que mencionaba al principio, y queriendo destacar la principal virtud – en mi modesta opinión – de esta novela, destaco la forma en que está escrita. El lenguaje empleado por Lessone es minucioso, afilado, un lenguaje en el que cada palabra cuenta, cada palabra está escogida. No porque se hable de alcohol, sexo, drogas, juergas… se tiene que descuidar la expresión; esto lo puede hacer alguien apasionado por el lenguaje, alguien que ha leído mucho y que sabe lo que quiere hacer. En este sentido, lo sitúo en la línea de Montero Glez., por ejemplo, en Sed de champán.


En definitiva, nos encontramos con una obra escrita con detalle, revisada, pulida, pero que sin embargo resulta fresca, ágil, divertida, una novela que te arranca una sonrisa en los primeros párrafos y que logra mantenerla hasta el final. Una novela no apta para recatados, apocados, cobardes que teman a la vida; y muy recomendable para todos los demás.


Raúl Rubio Millares


STOPPER. Gastón Segura
24/11/2008 11:38:04

Título: Stopper


Autor: Gastón Segura


Editorial: Berenice


Págs: 128


Precio: 16 €


 


Hay quien nace con estrella y hay quien nace estrellado. ¿Cuántas veces habremos oído esta frase tan popular? Es más: ¿cuántas veces la habremos hecho propia, al ver como la mala suerte se ceba con nosotros mientras que a los demás la vida les sonríe? Algunas personas parecen estar condenadas a sentirse siempre así de desafortunadas, y sin fuerzas para encontrar la esperanza que les haga seguir adelante. Éste es el caso del protagonista de Stopper, la última novela de Gastón Segura publicada por la Editorial Berenice.


Julián es un ex futbolista venido a menos, una estrella que cayó antes de empezar siquiera a brillar con fuerza, que trabaja como guardaespaldas de un mafioso del sector inmobiliario. Aunque está acostumbrado a lavar los trapos sucios de su jefe y la familia del mismo, nunca antes se ha visto en otra como la misión que Lidia, su amante, le encarga: liberar a su marido de un secuestro.


Es cierto: puede que a muchos el argumento de esta historia no les resulte muy novedoso. Sin embargo, la forma en la que está narrada esta novela negra de corta extensión, en la que los capítulos que separen las distintas fases por las que el protagonista pasa son inexistentes, sí que lo es. Y es que el guía que conduce al lector a lo largo y ancho de estas páginas no es otro que la conciencia del propio Julián. Resulta curioso observar como la voz interna del personaje, esa voz que todos tenemos y nos suele advertir de lo que está mal o bien, se desvincula del mismo para tratarlo de tú a tú, como si en vez de una parte de él fuera un ser externo, tal vez un hermano siamés mucho más sensato, con pensamiento totalmente independiente. El cometido de este narrador no es otro que repasar la vida del ex futbolista, con un vocabulario y unas expresiones que podríamos escuchar perfectamente en cualquier calle de España, resaltando los hechos que le han conducido a esa falta de apego por la vida, así como hacer un análisis de los acontecimientos de los últimos días en la vida de Julián para intentar evitar que su otro yo cometa la que podría ser la mayor imprudencia de su vida.


Julián, apodadado “el Figura” en los oscuros círculos por los que se mueve, es una sombra de lo que fue, una persona prescindible en la vida de los demás; de ahí que el título de esta obra, Stopper, o lo que es lo mismo en castellano y en términos futbolísticos, central, le venga como anillo al dedo. Porque, al fin y al cabo, un central no es más que eso, un jugador en el que los demás se apoyan pero que nunca brillará tanto como los demás, un actor secundario en cualquier partido.


Muchos son los personajes de dudosa moral que rodean a Julián, empezando por Lidia, su peligrosa amante. Lidia es una mujer de vida acomodada, niña caprichosa y amargada, que descarga su furia en su fiel protector. Nada hace indicar que esté enamorada de Julián y, sin embargo, él está dispuesto a dar su vida por complacerla.


El Rulas, el Omega, el Canito, el Butanito… Los personajes masculinos de esta historia suelen tener un apodo que les hace reconocible, que viene a darles identidad propia en el mundo en el que manejan sus hilos. ¿Pero puede acaso Julián fiarse de alguno de ellos?


Por su fiel reflejo de una buena porción de la sociedad actual, donde la superficialidad, la mediocridad, el consumismo desaforado, el vicio desenfrenado y la inconsciencia se han instalado sabe Dios hasta cuando, Stopper ha sido elegida para formar parte del programa de formación del departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de California como lectura imprescindible para los alumnos que cursan dichos estudios.


Probablemente ya lo haya dicho en alguna otra ocasión: en esta vida, todo tiene remedio menos la muerte. La mala suerte no puede ser eterna. Merece la pena esperar a ver qué pasa después. De igual manera, tendremos que llegar hasta la última página de Stopper para averiguar si la suerte de Julián, de este pobre fracasado, puede cambiar.


Cristina Monteoliva


Cara a cara con ESPIDO FREIRE
17/11/2008 16:00:30

 


Y por fín llega el trece de noviembre, día en el que Espido Freire se acerca a Granada a firmar ejemplares de su último libro en la librería Picasso, El trabajo os hará libres, y, de paso, conceder una entrevista a La Biblioteca Imaginaria, quedando así inaugurada una sección que ya se nos hacía necesaria.


Son más de las 7. El sol hace rato que se ha ocultado y hace frío, mucho frío. Sin embargo, en el café Piaf se está bastante bien. La nueva decoración lo ha convertido en un sitio aún más acogedor de lo que era cuando se llamaba Anaïs. Nos sentamos en la mesa del fondo. El ambiente es el más propicio para tener una conversación relajada. Pongo en marcha mi grabadora mientras pienso si seré capaz de transcribir lo más fielmente posible las palabras de Espido. De pronto, todo comienza:


L.B.I: Hola, Espido. Espero que estés bien en Granada aunque sea la visita breve.


E.F.: Muy a gusto. Tenéis una de las ciudades más hermosas de toda España, y se olvida, a veces, cuando se tarda en volver, se olvida de esa visión cruzando uno de los puentes de Sierra Nevada, y de lo verde, y ahora en otoño es verdaderamente bonito. Esta mañana he visto muy poco pero he podido disfrutar mucho. Tengo que venir con más tiempo, hace ya que no (lo hago).


Esperemos que así sea. Bueno, pues voy a empezar con las preguntas: ¿Cómo surgió el título de tu último libro, El trabajo os hará libres?


Pues surge después de haber escrito ya los cuentos y de plantearme que nexo de unión hay, y que frase puede explicar eso. Yo tengo muchas dificultades para titular, me parece que luego mis títulos son más o menos chulos, pero le doy muchísimas, muchísimas vueltas. Tengo facilidad para los personajes, para las atmósferas, pero así como hay gente que inmediatamente titula y sabes que estás frente al título perfecto, yo no. Luego era un título que podía ser polémico, habla de los campos de concentración, se refiere a esa mentira que se comunicaba a todo el que pasaba por debajo de la puerta de entrada, y había un cierto temor a que alguien pudiera sentirse ofendido. Yo peleé mucho el título en conversaciones con Juan Casamayor, con el editor. Acabé convenciéndole de que ese tenía que ser el título.


¿Por qué el trabajo os hará libres? Porque también a nosotros nos mienten, como mentían a aquella gente, y porque nosotros creemos que siguiendo una serie de normas saldremos con bien de este mundo, y de este mundo se sale con los pies por delante.



Portada de El trabajo os hará libres



¿A tí el trabajo te hace libre?


A mí, el tipo de trabajo al que me dedico, me hace libre, pero no llevarlo a cabo. Cuando alguien se compromete a ser escritor, y hablo de compromiso en el sentido amplio de la palabra, se compromete también  al oficio, y a la seriedad, y al rigor, y al estudio, y a la investigación, y nada de eso te hace libre físicamente. Yo suelo decir que sí, estoy contenta y me hace muy feliz, y me permite además explorar campos que no me hubiera imaginado. Pero que la libertad hay un momento, cuando se va dejando atrás  la juventud, que se convierte en una añoranza más que en una realidad.


¿Qué te aporta el cuento que no te dan otros géneros?


Pues, desdiciendo lo anterior, libertad. El cuento es intenso, en el cuento se puede experimentar más porque también se arriesga más, y por lo tanto el lector agradece que se haga una pirueta en el aire. Es muy satisfactorio porque en relativamente poco tiempo se ven resultados muy distintos. Incluso, aunque dediquemos dos años a un libro de cuentos y dos a una novela, en la novela tenemos una unidad, en el cuento tenemos quince o veinte para seleccionar, y eso, para las vagas como yo, es muy satisfactorio. Y, por otro lado, permite el cambio, permite meterse en muchas realidades, en muchos personajes. A mi me encanta eso, me gusta mucho crear esa psicología.


¿Qué debe tener un buen cuento? ¿Cuáles son tus ingredientes?


El buen cuento, a mi juicio, ha de ser breve. Es decir, he escrito cuentos de quince, de veinte folios, pero me parece que el modo real de enfrentarse al cuento parte de la brevedad. Ha de ser intenso, de ahí que cuanto más breve, más elementos. Ha de resultar en cierta medida agresivo: tiene que resultar una bofetada, un puñetazo para la conciencia del lector. A veces se consigue a través de la sorpresa, otras a través de la ternura o a través de la empatía con el personaje… ¿Y qué mAS? Y ha de ser poroso, tiene que permitir que todos los elementos que no figuren en el cuento el lector los pueda aportar. Es un viaje de ida y vuelta, es un poco web 2.0: es decir, la colaboración del lector es más necesaria, a mi juicio, que en la novela.


Voy a leer un extracto de LA IMITADORA DE VOCES: Hemos seguido siempre con más fidelidad las instrucciones que las sugerencias, las órdenes que los pensamientos difusos. ¿Crees que esta sentencia es aplicable a los lectores españoles?


Y a las personas, y a los ciudadanos, y a los votantes, y a los alumnos, y a los profesores… Es una frase muy bien seleccionada porque precisamente refleja la explicación al título: te está hablando de las órdenes, de si las puedes seguir o si las debes seguir. Y, desde luego, en esta sociedad se valora mucho la figura del rebelde, pero a veces el rebelde se confunde con el maleducado o con el inmaduro. La idea de una rebelión abierta frente a esas normas, que no tenemos porque seguir, todavía nos resulta muy ajena porque arriesgamos mucho y a nadie le gusta perder. Si se arriesga, ahí está esa posibilidad.


¿Qué esperas que encuentre el lector en este libro que hoy presentas en Granada?


Espero que se divierta, pero la diversión conmigo casi nunca es de carcajada. Es decir, espero que se entretenga y que se enganche, y que cada uno de estos cuentos le obligue ligeramente a reflexionar, a plantearse si había vivido eso antes y como reaccionaría. En estos cuentos se habla mucho de decisiones y de toma de decisiones, y es un poco inculcado desde fuera. Pero yo quiero que empatice con  esos personajes y que se plantee que haría si yo fuera Alenxander, o si yo fuera la niña de todos, o si yo fuera la mujer ciega de la Carta de Guilles.



Entrevistada y entrevistadora en la librería Picasso


¿Te identificas con alguno de  tus personajes de este libro?


Quizás con La Italiana. No es que me identifique, es que esa misma situación, la de alguien que está solo en un hotel y es observado por los camareros, y por la gente que trabaja allí, la vivo a diario, la vivo en muchas ocasiones. Antes, hace un rato, estaba enviando uno de mis artículos desde el hotel en el que trasnocho, estaba en el hall, e iba pasando gente, huéspedes, me miraban. Y pasaba luego un limpiador, y me miraba, y yo continuaba tecleando, y me miraban. Y, por supuesto, yo pensaba sobre ellos, me preguntaba que hacían allí. Y por cierto, ellos pensaba en mi, de seguro pensaban en mi,  en qué estaba haciendo yo ahí. Entonces lo más autobiográfico quizá sea esa situación.


¿Y es más trabajoso ser buena o ser mala? 


Ser mala exige muchas horas al día. Exige adelantarse. Ser buena yo creo que no, ser buena obliga a ser moralmente estricta, atenerte a un credo…A veces hay decisiones complicadas, pero en cierta medida es fácil. Pero ser mala te obliga a anticipar, te obliga a prever, te obliga a  una cierta inteligencia; porque no vale solo ser mala, la mala tiene que ser un poco manipuladora, y por lo tanto ha de que conocer bien el género humano. La buena no tiene porqué.


No es que esté mitificando a las personas malas, ¿eh? Por favor... De hecho, ¿cuánto se sufre por culpa de la maldad ajena? Pero me parece que como todos tenemos ese punto y en según que momento y en según que aspectos somos tremendamente bichos, pues intento acercarme a eso, para perderle el miedo también.


¿Tiene que acabar el amor siempre de forma trágica?


El amor, o termina en ruptura o termina en muerte. Entonces, no hay ningún sentido en preguntarse cómo termina el amor, sino en cómo dura el amor. Mientras dura, como todo, pero especialmente las relaciones humanas, mientras duran tienen que ser lo más maravillosas posibles. En el momento en el que llega el desamor, y uno abandona al otro o se rompe esa relación, o en el momento en que llega la muerte y esa relación también se rompe, sólo queda el recuerdo, y sólo queda la criba que haga la memoria de ese recuerdo.



Espido Freire firmando libros en Babel


¿Un consejo para las bellas durmientes?


No deberían haberse pinchado. Están desperdiciando su vida, y fue un capricho. Fue porque se empeñaron. Los padres ocultaron todas las ruecas. Todo el mundo les dicho no, no, no. Fueron. ¡Ah!: apenca con tus responsabilidades. Y si hay ocasión, no te pinches.


Y por último, ¿qué nos espera en los siguientes volúmenes de esta trilogía?


Pues habrá un volumen de cuentos oscuros, góticos, de lo más cercano a la oscuridad de otros cuentos y de otras novelas de Espido Freire, y habrá otros más metálicos, más chirriantes, más pegados a la realidad, más cercanos a algunos de estos cuentos,        como la Imitadora de Voces, en que estoy centrada en el aquí y el ahora. Van a ser dos muy distintos que completarán tres que tienen una unidad, los tres libros. Pero, bueno, estoy ahora ordenando y terminándolos todavía. Me lo estoy tomando con cierta calma porque tenemos muchos años por delante.


Bueno, pues muchas gracias, Espido, y espero que te lo sigas pasando bien en Granada, aunque la estancia sea breve, y que nuestros lectores se decidan por tu libro, que es muy interesante, la verdad.


Pues muchísimas gracias. Estoy encantada de haber hablado contigo y de inaugurar así esta sección. Espero lo mismo: espero que ellos se diviertan y encuentren algo interesante en lo que yo tenga que decir. Muchas gracias.


 


Nuevamente, quisiéramos agradecer la gran amabilidad de EspidoFreire al concedernos esta entrevista. De igual manera, mandamos un agradecimiento muy especial a Páginas de Espuma, por propiciar este gran encuentro entre la escritora y La Biblioteca Imaginaria.


Cristina Monteoliva


EL TRABAJO OS HARÁ LIBRES. Espido Freire
17/11/2008 15:48:09

Título: El trabajo os hará libres


Autora: Espido Freire


Editorial: Páginas de Espuma


Págs: 128


Precio: 14 €


 


¿Quién fue primero: el hombre o el trabajo? No creo que sea posible a ciencia cierta saberlo. La Biblia nos cuenta que la culpa la tuvieron Adán, Eva, la serpiente y la manzana, que desde que los padres de la Humanidad la pifiaran en el Paraíso el ser humano ha estado condenado a ganarse el pan con el sudor de su frente. Aunque la verdad es que, la mayoría de las veces, esto del trabajo nos lo venden como algo realmente beneficioso: el trabajo nos hace más fuertes, nos distrae, nos convierte en seres dignos y honrados. ¿Será verdad? ¿O será todo una gran mentira, como esa que leían los que entraban en campos de concentración como el de Auschwitz: el trabajo te hace libre?


El trabajo os hará libres, éste es el título del último libro de la joven autora Espido Freire, a la que muchos que la conocen como novelista, ensayista y/o articulista puede que les sorprenda verla en su etapa de escritora de cuentos. Pero lo cierto es que Freire, según ella misma ha declarado, se siente más a gusto en el relato breve, donde puede dar rienda suelta a su capacidad para crear la mayor tensión en el menor tiempo posible, hacernos vivir situaciones increíbles y conocer paisajes de éste y otros tiempos con pocas palabras, sin perderse en detalles vanos.


Este volumen, que inaugura lo que ya intuimos que será una gran trilogía, no es otra cosa que una recopilación de catorce cuentos escritos con un estilo muy personal, donde no sólo ya el trabajo en su concepto de esfuerzo por el cual recibimos un aporte económico, sino en su sentido más amplio de la palabra, está muy presente. Porque, ¿qué es lo que cuesta más: ejercer un pesado esfuerzo para llevar el pan a casa o el simple hecho de tomar decisiones que cambien radicalmente nuestras vidas? ¿No es más costoso salirse de la línea marcada por los ideólogos del “bien común” para buscar un bien particular? ¿Qué más se puede hacer cuando el yugo de la nostalgia, del deseo de un futuro que sabemos que no se realizará nos atormenta? Merece la pena quedarse a leer estos relatos sólo por averiguarlo.


Me darán la razón los que hayan comenzado ya con el primer título, Ceud Mile Failte (bienvenidos), una verdadera invitación a quedarse atrapados en el mundo de Freire, un cuento sobrecogedor con un ritmo in crescendo, en el que el lector llega a empatizar tanto con su protagonista, que un final diferente al que la escritora nos dibuja se nos hará imposible.


La calma de la tempestad que se desarrolla a lo largo de estas páginas llega con La carta de Guilles, el último relato de esta colección, donde Freire nos muestra la otra cara de la moneda, otra manera de reaccionar, mucho más sosegada ante situaciones extremas, todo sin dejar de inquietar con ello al lector.


No sólo por la portada de este libro sabremos que la mujer está muy presente en estos cuentos de Freire. Podría decirse que el sexo femenino es el verdadero protagonista, con la capacidad que tienen las mujeres de esta escritora para asumir lo que el destino les depara o cambiar su suerte con sus acciones; con su fuerza para amar incondicionalmente o decidir dejar de hacerlo por su propio bien; con su poder para envidiar, mentir y hasta matar si es necesario.


Pero, ¿cómo son las mujeres que esta escritora nos muestra? Las mujeres de Freire son amas de casa abnegadas (“Ceud mile failte”, “La carta de Guilles”, “Anillo de piedra azul”), princesas inalcanzables (“Negocio”, “Sin hada”, “La italiana”), niñas que juegan a ser mayores (“La venta de las novillas”, “La niña de todos”, “Diecisiete de agosto”), devotas de su profesión (“La imitadora de voces”, “Las nuevas normas”), ancianas soñadoras (La herencia), grandes mentirosas (“Mimo”), enamoradas hasta la médula (“Viaje de Regreso”,” La carta de Guilles”) Efectivamente, algunas de ellas pueden mostrar similitudes entre otras, pero en realidad son tan distintas al mismo tiempo, con una personalidad tan bien definida en cada caso, y con su propia forma de ver el mundo que les rodea.


No sé si el trabajo nos hará más o menos libres. Imagino que todo depende de a quien se le pregunte. De que El trabajo os hará libres, de Espido Freire, os dará mucho de qué pensar, eso sí tenedlo por seguro. Mi trabajo está hecho: ahora te toca a ti decidirte.


Cristina Monteoliva


 

LOS ÚLTIMOS PERCANCES. Hipólito G. Navarro
17/11/2008 15:44:38

Título: Los últimos percances


Autor: Hipólito G. Navarro


Editorial: Seix Barral


Págs: 448


Precios: 20€


 


Odio a Hipólito Navarro (por eso le suprimo la G). Él no lo sabe, pero lo odio en la distancia, por muchas razones. En primer lugar porque me llevé una pequeña bronca por su culpa.


Sobrellevábamos el año 2005, creo recordar (es mentira, lo recuerdo perfectamente, cuesta de enero, para más señas, o a lo mejor no). Deambulaba yo en mi rechinar de dientes por los pasillos del sempiterno Corte Inglés en busca de ideas para perfectos regalos de Reyes (que serían adquiridos en tiendas de todo a cien, así estaba mi economía en aquel momento) cuando topé con la obra de este individuo, por culpa de mi estúpida manía de revisar los anaqueles librescos cada vez que voy. Sabía de este señor por el prólogo que realizó a los relatos completos de mi paisano Fernando Quiñones, Tusitala – otro libro esencial para entender qué significa escribir narrativa breve en español –; ahí, aunque levemente, empecé a odiarlo.


Cometí el error de comenzar a leer los relatos de Los últimos percances. ¡Gravísimo error! ¡Terrible! Por culpa de este estúpido gesto no tuve más remedio que comprarlo, dejando sin regalos a mis familiares un poco menos cercanos, teniendo que inventarme un atraco ante mi mujer, excusa inútil porque, evidentemente descubrió el libro días después. En fin, una tragedia deliciosa.


Deliciosa porque este libro es una auténtica joya de la prosa en español. No es un halago gratuito (insisto, odio a este individuo a muerte). Estos cuentos – recogidos en tres libros entre 1996 y 2005 – son una síntesis exquisita de la mejor tradición cuentística moderna, desde Poe a Chéjov, Borges, Kafka y Cortázar, sobre todo Cortázar.


Pero es que consigue esta síntesis aportando el punto que le diferencia entre tanta maraña (de ahí parte de mi odio): la voz de Hipólito suena propia, original, suya. Salpicada de hilos metaliterarios, sí, pero sazonada con la gracia andaluza que no podían poseer estos grandes maestros. Le nace (¡cuánto odio le tengo!).


Y es que el humor es el punto de unión de esta tremenda antología, humor que se refleja en los mismos títulos de los relatos: A buen entendedor (Dieciocho cuentos muy pequeños redactados ipsofácticamente), Tres putas pistas pues, Relatos apoyados en una esquina, Ecuación de los amagos, Jamón en escabeche, Tres trillizas torres, etcétera, etcétera, etcétera.


Por eso me lo leí en una semana, paladeando cada palabra de cada cuento, ignorando los apuntes de Lingüística, de Fonética y Fonología, ignorando la lectura de los Milagros de Nuestra Señora de Berceo y todo lo demás, porque sólo quería leer y leer sus cuentos, sus asquerosamente fantásticos cuentos.


Total, que me he visto obligado a recomendarlo a la gente que conozco, a prestarlo y tener que escuchar cuando me lo devolvían "¡qué cabrón, qué pechá de reír me he dao, qué bueno es este tío!". Tristísimo, humillante, apabullador… Genial.


Incluso ahora, tres años después de haberlo leído por primera vez y tras haberlo releído la semana pasada, no me queda más remedio que reconocerle los méritos a este señor que, para colmo, es amable y simpático: tuve la ocasión de conocerlo en Granada y nunca podré olvidar el consejo que me dio (¡cuánta razón tenías, Hipólito!).


Un asco vamos. Y me veo una vez más relegado al cajón de los fracasos, cuando intentando imitarle procuro hacerme el gracioso y no me sale, no me puede salir, en la vida; porque Hipólito (¡maldita sea!) es único.


Me rindo.


Raúl Rubio Millares


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