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Título: La lluvia antes de caer
Autor: Jonathan Coe
Traducción: Javier Lacruz
Editorial: Anagrama
Págs: 256
Precio: 18 €
No es difícil encontrar alguna foto antigua en cualquier casa, instantáneas tomadas en momentos más o menos felices de nuestras vidas o las de nuestros familiares. Todas tienen una historia que quizá no conozcamos a la perfección, a veces sólo sabemos parte de ellas, y otras, absolutamente nada. A menudo nos gustaría que alguien nos las contara, que nos dijera que se esconde tras esas caras tristes o sonrientes. Así es como decide hacerlo Rosamond, la protagonista de La lluvia antes de caer, el libro que hoy comentaremos.
Rosamond ha muerto. Su doctora la encontró ya sin vida en la casa donde la anciana residía sola, y se lo comunicó a su familia de inmediato. Gill y su hermano, David, sobrinos ambos de Rosamond, recibirán dos tercios de la herencia. El otro tercio será para Imogen, una mujer a la que Gill recuerda haber visto sólo una vez en una fiesta, hace veinte años. Será tarea de Gill buscar a Imogen para comunicarle la muerte de Rosamond, hacerle llegar su parte de la herencia y, también, unas cintas en las que la anciana le revela parte de su historia.
Comienza la narración con un voz omnisciente, un ser externo que no se involucra en la trama, sin duda el encargado de meternos en situación. Sin embargo, pronto habrá un cambio de rumbo, un interesante giro, justo cuando Gill y sus hijas decidan escuchar las cintas que Rosamond dejara para la misteriosa Imogen, esa niña ciega de la que no hay ni rastro. La anciana Rosamond será a partir de entonces, y durante casi toda la historia, la narradora en primera persona de su vida a través de las fotografías que ha ido guardando desde su niñez. Quizá no sea correcto decir que Rosamond habla de su vida, puesto que en realidad ésta está subordinada a otra, o mejor decir otras. Estoy hablando de Beatrix, su querida prima, aquélla con la que hiciera un pacto de sangre en su infancia, y toda la familia de ésta. Se trata, pues, de contarle a Imogen toda su historia, de desvelar todos los secretos, de ir interpretando cada gesto hasta llegar a la verdadera personalidad de todas aquellas personas que una vez dejaron su impronta en las fotografías que la anciana se esfuerza por describir al detalle.
La Rosamond protagonista es una mujer fuerte, independiente, aunque quizá con una visión un tanto idealizada de la realidad, sobretodo cuando se trata de las personas a las que ella ama. Gracias a esta anciana, entre otras cosas igualmente interesantes, descubriremos que los gestos, que los hechos, pueden a veces tener más de una interpretación, dependiendo de la persona que nos lo cuente.
Del extenso elenco de personajes secundarios que campan a sus anchas por estas páginas, me gustaría destacar la figura de Gill, la sobrina de Rosamond, una persona de mediana edad decidida, de naturaleza sensible, en apariencia frágil, con dos hijas de las que se siente orgullosa, pero casada con un hombre que parece hacerle poco caso. Nos quedaremos con las ganas de seguir conociendo tras el fin de esta novela. Tal vez también ella merezca ser protagonista de su propia historia.
La lluvia antes de caer, en definitiva, es una novela de emociones, donde el autor, Jonathan Coe, se esfuerza en describir a la perfección, a través de los ojos de su protagonista, las costumbres y cambios a lo largo del siglo XX, en la sociedad y el paisaje inglés, la enorme fuerza de los lazos familiares, la fragilidad del ser humano y la importancia, al menos así yo lo veo, de apoyarse, de vez en cuando, en todas esas ilusiones que, aunque sepamos que no se harán realidad, nos hacen felices al pensar en ellas, como esa lluvia antes de caer que no sabemos que existe o no, pero que nos reconforta cuando la imaginamos.
Una foto no es tan sólo una imagen tomada en un instante de nuestras vidas. Las fotografías pueden esconder muchas historias que esperan a que nosotros las recordemos o las conozcamos. De igual manera, La lluvia antes de caer, esta interesante novela, está esperando a que la descubras.
Cristina Monteoliva

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