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Título: Postpoesía. Hacia un nuevo paradigma
Autor: Agustín Fernández Mallo
Editorial: Anagrama
Págs: 176
Precio: 15 €
Hace poco menos de un mes vi una película después de unos cuantos años de curiosidad: «La liga de los hombres extraordinarios» (Stephen Norrington, 2003). Dejando a un lado la calidad de la obra (y aún más al lado la interpretación postpoética que se podría hacer del pastiche de personajes que la forman y la relación del cómic – obra original de Alan Moore – con el cine – adaptación de Norrington –), rescato una secuencia: la hermosa y decadente ciudad de Venecia está en peligro, pues han colocado explosivos en sus cimientos; y aquí la imagen: gracias a la informática los espectadores vemos esos cimientos que sostienen la ciudad, esa aparentemente frágil red de columnas donde descansan los palacios, las plazas, etc. Me valgo de esa imagen (Venecia reposando sobre unos débiles cimientos bajo el agua) para ejemplificar lo que creo que quiere hacer Fernández Mallo con la poesía española: la ciudad decadente, condenada a desaparecer bajo las aguas implacables de los nuevos tiempos, que se sustenta sobre unos pilares corroídos por la humedad, esconde en sus entrañas una carga explosiva letal, la obra de Fernández Mallo.
Y no ha crecido esta idea en el vacío, nace del impacto con ciertos párrafos de «Postpoesía», por ejemplo:
"La poesía ortodoxa viene siendo sostenida por una serie de pilares, puntales inamovibles como raíces, para luego desarrollarse ramas arriba en diferentes escuelas y técnicas” (p.177).
Fernández Mallo quiere volar esos pilares, con una lógica demoledora. Fundamenta su argumentación en dos conceptos clave: poesía ortodoxa y poesía postpoética. Explica cómo en la sociedad actual las artes han adaptado sus paradigmas, se han contemporaneizado, mientras que la poesía (aunque es perfectamente extensible la idea a la narrativa o el teatro) se ha mantenido anquilosada en los viejos paradigmas; es decir, mientras vivimos en una sociedad cibernética, semivirtual, multitecnológica, algo que se refleja en la pintura, en la arquitectura (domótica) o en el cine, la poesía española se mantiene al margen, como un coto privado en el que una serie de capos vigilan que todo siga atado y bien atado, controlando quiénes entran a jugar con ellos y quiénes se deben mantener fuera (páginas 41-44, citando a Vicente Luis Mora). Esta actitud, señala Fernández Mallo, provoca que el sistema se vuelva anoréxico, una especie de invernadero poético (p.148). Frente a esto, la postpoesía. Durante el texto, Fernández Mallo no sólo define (en positivo, en negativo y por contraste), sino que teoriza y ejemplifica.
Aunque en un principio, para entes como yo ajenos a la terminología postmoderna y/o científica, puede resultar desconcertante, a medida que se avanza en la lectura nos apropiamos de un campo léxico interesantísimo, rico en metáforas e imágenes visuales, que además, se reflejan en constantes mapas, gráficos, reproducciones, etc.
Se podrá estar de acuerdo o no con la propuesta que Fernández Mallo expone en «Postpoesía», pero al menos da un paso adelante y hace esa propuesta, no se conforma con dejarse engullir por un sistema caníbal que se limita a perpetuar hasta el hastío unas mismas formas.
Comencé a leer este libro buscando respuestas, termino de leerlo y sólo encuentro una ingente cantidad de preguntas, por suerte, porque debo reconocer que esta lectura ha removido, como hacía bastante que no ocurría, mis redes intelectivas.
Raúl Rubio Millares

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